Notas

Descarada corrupción en la Dirección de Tránsito

CANCÚN, 4 de febrero.-

El gobierno municipal de Cancún deja de recibir al mes cerca de un millón de pesos producto de la corrupción que impera en la Dirección de Tránsito encabezada por Alejandro Samuel Menache Reyes.

La cifra es totalmente desproporcionada y contribuye a los problemas financieros que enfrenta día a día el Ayuntamiento Benito Juárez, debido a los intereses particulares corruptos y sobre la mala dirección de una dependencia tan importante, sumida en vicios de corrupción y tráfico de influencias.

De acuerdo con la Dirección de Ingresos de la Tesorería Municipal, mensualmente la Dirección de Tránsito genera recursos para la comuna en el orden de los dos millones de pesos.

Sin embargo, desde la llegada de Alejandro Menache Reyes a como director de Tránsito, se generan únicamente la mitad de los recursos, es decir un millón de pesos, mientras que la otra mitad va a parar a los bolsillos de policías corruptos, subordinados a su mando.

Los recursos se generan a través de los siguientes conceptos: Multas, licencias de conducir, permisos de circulación y arrastre de grúas, pero sobre todo el pago de “cuotas” por elementos de tránsito. Por cada uno de estos rubros, la corrupción está a la orden del día.

directortransitocancun2El ex policía federal, ahora director de tránsito, exige y ha puesto “tarifas”. En la operatividad diaria, los elementos de tránsito están obligados a reportar 10 sanciones viales (multas) de forma oficial, al igual que están condicionados a cubrir una “cuota” de extorsión que se da según la unidad que operen.

Por ejemplo, una patrulla motocicleta tiene que entregar sí o sí a su supervisor mil pesos diarios por extorsión a automovilistas, lo cual significa que para que sea “negocio” tiene que conseguir mínimo mil 500 pesos por este concepto. En tanto, las patrullas y camionetas están obligadas a entregar a sus supervisores 2 mil pesos diarios.

Semanalmente, la cuota de los elementos de tránsito llega entre 300 mil y 400 mil pesos, lo cual es dinero que no ingresa directamente a las arcas del Ayuntamiento Benito Juárez a cargo de Paul Carrillo de Cáceres.

Para establecer cuál es el grado de corrupción, hay que señalar que los principales motivos por los que los agentes de tránsito detienen a los automovilistas son: estacionarse en lugares no aptos, pasarse los altos, utilizar el teléfono mientras conduce, no utilizar el cinturón de seguridad, circular con exceso de velocidad y manejar bajo los influjos del alcohol.

Las infracciones en las que más incurren los conductores es estacionarse en lugares prohibidos, no usar su cinturón de seguridad y utilizar el celular mientras se conduce.

En números, las infracciones más recurrentes generan recursos, pero no para el gobierno municipal sino para Alejandro Menache y sus cómplices de la corrupción que existe en Tránsito.

Por rebasar el límite de velocidad, de acuerdo con el artículo 174 de Tránsito, se pagan 20 salarios mínimos lo que equivale a mil 100 pesos con 40 centavos.

Hablar por celular mientras se conduce es una falta al artículo 178 fracción 13. La cual es una multa de 744.70 pesos.

El no respetar una luz roja de alto en semáforo son 5 salarios mínimos de acuerdo al artículo 156 fracción 13, por lo cual se paga alrededor de 375 pesos de infracción.

Todos estos recursos en vez de llegar a las arcas municipales, van directamente a los bolsillos de funcionarios corruptos, mientras que el Ayuntamiento padece de operatividad diaria por falta de dinero.

Por si esto fuera poco, en las licencias de conducir es lo mismo, ya que únicamente se reporta el 30 por ciento de las operaciones diarias que se realizan en las instalaciones de la dependencia; el otro 70 por ciento va a la denominada “caja chica” de Tránsito.

En cuanto a los vehículos que se envían al corralón se dio a conocer que en promedio envían 600 al mes, por diferentes motivos. En este sentido, señalan que el dueño de la unidad es el que paga al propietario de la grúa que lo remolcó, donde además tiene que pagar una estadía.

Otro punto de corrupción es el alcoholímetro, el cual ha sido señalado reiteradamente como un punto de corrupción en la Dirección de Tránsito, ya que los agentes hacen tres filtros antes de llegar al puesto principal.

En el primer filtro, donde las cámaras no llegan, ahí es donde revisan a los conductores alcoholizados les sacan de 500 a mil pesos, si pagan les dan custodia hasta que pasen el retén y luego se van.

Pero si la persona se niega a pagar esta ‘multa’ no registrada los oficiales los pasan al segundo filtro donde le vuelven a decir que deje su cuota y de ahí lo convencen, el caso es sacar el dinero.

Fuente: Por Esto! Quintana Roo

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