Notas

Despojo consentido

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Novedades Chetumal
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Las prioridades partidistas están desubicadas en algo tan vital para los intereses de Quintana Roo, hablando del conflicto territorial con Campeche. Porque están en juego nada menos que 4 mil 800 kilómetros cuadrados que nos pertenecen, según nuestra Constitución madre, y ninguna fuerza política reacciona con fuerza inteligente, más allá de los rarísimos recordatorios que llueven en uno que otro proceso electoral, sin ir más lejos.

Quintana Roo se sigue debilitando a nivel legislativo en su zona sur y centro, mientras las fichas se acumulan inexorablemente en el norte. El Congreso del Estado refleja esa nueva realidad, desprotegiendo a zonas estratégicas como Nicolás Bravo y el resto de las comunidades cercanas a la zona en disputa.

El conflicto limítrofe con Campeche genera menos reacciones enérgicas, no sólo entre los diputados quintanarroenses a nivel local y federal, sino entre los chetumaleños que antes llevaban la batuta y estaban pendientes del curso del combate, primero en el pantano de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y luego en la Cámara de Senadores, para retornar finalmente al punto de origen de la insensible Corte que le hace guiños a Campeche.

Equivocada ha sido la defensa a larga distancia, emprendida por un ´puñado de chetumaleños que fueron perdiendo el vigor y las ganas de combatir. Peor aún la pasividad de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia, un poder que hizo una defensa ejemplar cuando Joaquín González Castro fue su Magistrado Presidente, en el gobierno de Mario Villanueva Madrid y parte del de Joaquín Hendricks Díaz.

Infame ha sido el desempeño de la Comisión de Defensa de los Límites de Quintana Roo y Asuntos Fronterizos, en el Congreso local. A su titular, la diputada panista Trinidad García Argüelles, le importa un bledo lo que ocurra con esa franja fronteriza.

Lo mismo ocurre con su compañero de filas y ex dirigente del partido, Sergio Bolio Rosado. Pero los priistas Juan Manuel Herrera, Judith Rodríguez Villanueva y Maritza Medina Díaz debían sacar la casta, pero prefirieron el sofá y los placenteros dominios de Morfeo.

Porque los priistas son también mayoría en esa comisión y podían recriminarle a la ex alcaldesa de Lázaro Cárdenas su abandono de funciones en esa comisión de carro alegórico.

 

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