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Dictadorzuelo del Sutage

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Con una de tantas triquiñuelas aprendidas en su larga estancia al frente del Sindicato Único de los Trabajadores del Gobierno del Estado (Sutage), Roberto Poot Vázquez logró una amañada reelección para permanecer en el cargo por un periodo más, enquistándose en la dirigencia de ese sindicato.

Poot Vázquez llegó a la dirigencia del sindicato que aglutina a más de 13 mil burócratas estatales en febrero de 2010 impulsado por el entonces gobernador Félix González Canto, y debió entregar el liderazgo en 2012.

Emulando a los charros caciquiles que abundan en nuestro sindicalismo, una vez que probó las mieles del poder el dirigente se aferró con todas sus fuerzas al puesto. Para ello, se convirtió en un dócil alfil del poder en turno y del priismo –partido al que pertenece– para garantizar que sus travesuras dentro del Sutage fueran solapadas.

Así, de manera opaca, evitó convocar a elecciones al término de su periodo, y en sesiones a modo se ha hecho reelegir una y otra vez. Primero extendió su periodo por un año más del 2012 al 2013, y después planchó su reelección para un segundo periodo formal del 2013 al 2016.

Con su turno al frente del sindicato a punto de fenecer por tercera ocasión y enfrentando un destino incierto ante el triunfo del candidato opositor a la gubernatura, Carlos Joaquín González, el mañoso líder de los burócratas cocinó una nueva asamblea extraordinaria para este miércoles, donde por supuesto en el orden del día no estaba programada la reelección de la dirigencia.

Roberto Poot llenó el salón donde se realizó la asamblea con sus incondicionales y utilizó un “palero” para que, al llegar a los asuntos generales, se pronunciara a favor de conservar al dirigente por otro periodo en la dirigencia para premiar su “buen trabajo”.

Esta sucia estrategia utilizada por el gris líder sindical para evitar un proceso de elecciones abierto y transparente no es nada nueva, pues la asamblea fue una copia al carbón de su anterior reelección.

Poot Vázquez logró su cometido, pero su auto imposición ha generado gran descontento entre un amplio sector de la burocracia que exige la renovación de la organización con un proceso de competencia limpio, y que están a la espera de la entrada del nuevo gobierno no priista para organizar una ofensiva.

El dictador del Sutage se siente blindado y triunfante, sin darse cuenta que con estas jugarretas, hoy más que nunca, su cabeza está en juego.

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