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El PAN vs Eduardo

Golpe de Mazo

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En franca rebeldía, un grupo de influyentes militantes del PAN en Quintana Roo conformaron un bloque para tumbar del poder a su gris dirigente estatal, Eduardo Martínez Arcila, quien está aferrado con uñas y dientes al liderazgo con la esperanza de colarse a una diputación local por la vía plurinominal en el 2016.

arcila 09Los que pidieron su cabeza de manera pública fueron militantes del norte del estado, entre los que destacan la diputada local Trinidad García Argüelles, la recién desempacada ex diputada federal Alicia Ricalde Magaña y el ex dirigente estatal del partido, Sergio Bolio Rosado.

Tanto Alicia Ricalde como Sergio Bolio en su momento impulsaron a Martínez Arcila para que alcanzara la dirigencia, acción de la que parecen estar muy arrepentidos.

A las voces de los panistas norteños se sumó la del polémico ex diputado local chetumaleño, Mario Rivero Leal, quien ha sido un crítico inmisericorde del dirigente, al que culpa de haber enviado al PAN hasta la cuarta posición entre las fuerzas políticas de Quintana Roo.

Y es que Mario Rivero ya destapó sus intenciones de contender por la dirigencia del PAN en el próximo proceso interno representando a la reducida militancia del sur, por lo que no dudó en arremeter contra Eduardo Martínez Arcila pidiendo que se emita la nueva convocatoria de inmediato porque su tiempo legal al frente del partido ya expiró.

La ofensiva de los panistas en contra de su líder no tiene nada de casual, ya que como se esperaba Martínez Arcila pretende cobrar la factura de su “apoyo” al recién electo presidente nacional del blanquiazul, Ricardo Anaya Cortés, con una prórroga a su mandato local de al menos un año, tiempo suficiente para garantizarse un puestecito en el Congreso local.

Claro que Eduardo Martínez no caerá sin pelear, por lo que se anticipa un choque de trenecitos en el interior del partido entre el grupo de leales del dirigente y la facción rebelde, que también tiene lo suyo. El encontronazo es inminente y ocurre en el peor de los momentos, de cara a un proceso electoral local que luce complicadísimo para ellos, como para el resto de la oposición.

Si al dirigente estatal le interesa realmente la salud de su partido, debe optar por negociar una salida digna y asegurar un proceso de elección transparente, aunque esto suene a ciencia ficción. De lo contrario, el PAN sufrirá una nueva fractura que sería letal y que lo puede colocar en la ruta del PT.

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