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Elecciones e indicadores de gestión (II)

A TIRO DE PIEDRA

 

Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide,
no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre

Peter F. Trucker

Julian Santiesteban

La credibilidad no se alcanza con leyes efectivas, sino con la pertinente aplicación de las mismas; y a las instituciones las prestigia la tarea realizada, de manera tal que el Instituto Nacional Electoral (INE) y los Órganos Públicos Locales Electorales (OPLE´s) de los estados requieren de la instrumentación estratégica de modelos de gestión que garanticen sus procesos internos y que, además, incidan de manera positiva en incentivar la participación ciudadana en los comicios.

En julio de 2013, en este mismo espacio destaqué la necesidad de que en los órganos electorales de todo el país se instrumentaran modelos con indicadores de gestión que establecieran metas específicas a lograr, además de afinar los procesos administrativos internos tan desordenados –particularmente en las entidades federativas.

El tema le pareció un despropósito a un prestigiado colega, pero al final, con la desaparición del Instituto Federal Electoral (IFE) y el cambio de nombre y reducción de responsabilidades de los órganos estatales, además del cambio en el proceso para el nombramiento de sus funcionarios, la realidad ha terminado por reafirmar la perspectiva del escribiente, pues la certeza del INE y de los órganos estatales estará determinada precisamente por la afinación de los indicadores de proceso y de resultados que se construyan.

La gestión orientada a resultados puede no ser ya una novedad en términos de tendencias de la administración pública, pero sigue siendo sin duda un modelo útil para instrumentarse; particularmente en un entorno en que se construye una normativa específica para partidos, de que las funciones administrativas se están redefiniendo y de que la calidad ciudadana de quienes integran –e integrarán en las entidades- los órganos electorales.

Si tomamos como antecedente que en 2013 hubo elecciones en 14 entidades y que la participación ciudadana no rebasó el promedio de participación del 40 por ciento; y que además dicho resultado incidió para que organismos como la Confederación Patronal de la República Méxicana (Coparmex) haya solicitado la desaparición de todas las instancias electorales de los estados para crear un solo órgano nacional;lo menos que se espera en 2015 es que no ocurra lo mismo.

Lo anterior, porque el próximo año –además del proceso intermedio federal- habrá elecciones en 17 entidades; así que por primera vez el INE y los OPLE´sdeberán mostrar resultados mejores; pero sólo se logrará a partir de lo bien que se afinen los procesos administrativos con base en la normativa vigente.

Deben definirse los procesos de presentación y evaluación de encuestas, afinarse los procesos de capacitación, establecer metas estimadas de participación –que sirvan por supuesto sólo como parámetro-, de manera tal que tanto el órgano electoral como los partidos políticos se comprometan a contribuir a lograrlas; e incluso procesos para revisión de documentación de aspirantes a cargos de elección popular.

A nivel de las entidades, en Quintana Roo han ocurrido casos lamentables, como que en 2013 tuvieron que reimprimirse más de 18 mil boletas por errores en los nombres de los candidatos; hubo una desaseada revisión en las encuestas a difundirse, lo que en determinados momentos la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) observó al órgano quintanarroense –véase el expediente SUP-AG-26/2010-, y hasta el Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) tuvo que hacer un enérgico llamado al consejo general del Instituto Electoral de Quintana Roo (Ieqroo) para que fuera más cuidadoso en la revisión de documentación de aspirantes, pues hubo quien contendía sin haber siquiera solicitado ser candidato.

Pero con este ejemplo estatal como marco, es importante señalar que la responsabilidad alcanza incluso al órgano nacional, pues aunque fenómenos como el abstencionismo son multifactoriales, aun así debe ser su obligación trabajar con metas definidas, desarrollar procesos certificados para garantizar su correcta actuación y brindar a los contendientes el entorno adecuado y equitativo para que las propuestas se antepongan a la diatriba.

Los resultados de 2013 sirven de por sí como parámetros, cuatro de cada diez ciudadanos en entidades con elecciones salieron a emitir el sufragio; habrá que ver los resultados que brinden el INE y los OPLE´s en 2015.

Y EN COSAS DE LA POLÍTICA…

Justo  en la víspera del proceso electoral federal, el Partido Acción Nacional se apresta a renovar estructuras en tres de los diez municipios de Quintana Roo: Tulum, Isla Mujeres y Othón P. Blanco, este último el capitalino y más importante en este proceso.

Desde marzo del presente año, señalamos que los grupos políticos se unieron en torno al regidor Fernando Zelaya Espinosa para que dirija los destinos albiazules; por cierto un caso atípico en el actuar de ese partido, tan acostumbrado –como todos- a apoyar a los más anárquico de la política.

Pero justo como ejemplo de ese anacronismo, el único grupo que no se unió, encabezado por el ex regidor Mario Rivero Leal, ha desatado versiones en el sentido de que Zelaya Espinosa es “el elegido” de la dirigencia estatal. Sólo se le olvidó señalar a Rivero Leal que él está siendo investigado actualmente por el homicidio del regidor Marco Antonio May Molina; pero además que ha estado encarcelado por millonarios fraudes, cometidos por cierto en contra de militantes que le prestaron dinero para sus diversas campañas, así que ¡aguas! Si les pide prestado para esta.

Por cierto, fuentes oficiales aseguran que en los próximos días será detenido Rivero Leal, y por ello pidió que fuera Antonino Chi Yam quien se inscribiera para la dirigencia, aunque él lo apoye “por lo bajito.” Chulada de personajes, por eso anda así la política.

Y por cierto, Mario Rivero Leal ha sido férreamente defendido en medios de comunicación por el dirigente estatal panista, Eduardo Martínez Arcila, quien asegura que es inocente del homicidio que se le acusa; aunque nada dice, claro, de los encarcelamientos previos por fraude a militantes panistas. ¿pues quién será entonces el delfín; porque parece que ahora nadie quiere “el beso de Judas”? La dirigencia nacional de Gustavo Madero ya debiera darse una vueltecita por Quintana Roo, por lo menos así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

Agradezco sus comentarios al correo gramsci78@hotmail.com y al twitter @julianisaac77

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