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Epidemia de quiebras

Golpe de Mazo

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La crítica situación económica que se vive en la capital del estado sigue provocando el cierre masivo de negocios, trayendo como indeseable consecuencia el aumento del desempleo y de la inseguridad, cada vez más agudos en Chetumal.

En recientes declaraciones, Joaquín Noh Mayo, dirigente de la Unión de Propietarios de Restaurantes, Bares y Similares de Quintana Roo, reveló que en el primer trimestre de 2016 se han ido a la quiebra unos 18 negocios de su agrupación, además de los comercios de otros giros que dejan de operar por las pérdidas.

El líder empresarial fue más allá, y aseguró que en los últimos cuatro años han cerrado más de 400 empresas en Chetumal, evidenciando un problema de proporciones mayúsculas que se ha acentuado tras la reforma hacendaria que entró en vigor en 2013.

Las palabras del conocido empresario chetumaleño no son para nada exageradas, porque es común ver en la capital negocios que cierran a las pocas semanas de haber sido inaugurados, y otros más que no llegan ni siquiera a ver la luz.

La inversión privada es prácticamente nula porque son pocos los que se arriesgan a apostar en la apertura de nuevos negocios por temor a formar parte del vasto panteón de comercios fracasados.

En contraparte, los esfuerzos oficiales para reactivar el comercio y motivar la inversión han sido tan minúsculos como infructuosos, ofreciendo pocos alicientes a los empresarios para poner su dinero a trabajar.

Al contrario, los comerciantes se quejan del acoso de las autoridades federales, estatales y municipales que cobran impuestos con cualquier pretexto, convirtiéndose en parte del problema.

Es urgente una intervención a fondo para detener la epidemia de quiebras que tiene postrada a la capital, con una visión que cambie el paradigma y que empiece desde las propias autoridades gubernamentales.

Así como se estimula la inversión de grandes cadenas otorgándoles periodos de gracia, exención de pago de ciertos impuestos y otros privilegios, se deben crear programas para fomentar el establecimiento de empresas locales, que reciban los mismos privilegios que los peces grandes.

Para Chetumal, no hay otra salida. Se necesita renovar la oferta y fortalecer el mercado interno para que el circulante se quede en la capital y contribuya a su desarrollo. De lo contrario, los cierres de comercios seguirán siendo el pan de cada día, debilitando más al sur que aguarda con impaciencia su reactivación.

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