Hanal pixan y cultura 

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com

El 1 y 2 de noviembre, los mexicanos destacamos en el mundo por nuestras tradiciones de día de muertos. ¿Quién no se acuerda de aquella película de acción donde un personaje inglés, espía, tiene excelentes tomas en medio de un desfile de catrinas y calaveras en la ciudad de México? ¿Recuerdan aquella otra película de caricaturas, de un niño con una guitarra, con escenas en el mismo contexto? Estas imágenes tienen su origen en tradiciones provenientes del altiplano de nuestro país.

En la península de Yucatán tenemos lo nuestro, el hanal pixan, en los mismos días.  Sin embargo, las actividades de estos días han estado manifestando cambios en los últimos diez años que vale la pena revisar, de visibilizar. ¿Cómo estamos transformando nuestra cultura? ¿Qué dirección está tomando?

Los elementos principales en la celebración de día de muertos, en el centro del país, son las flores, el altar, las ofrendas, las velas, las calaveritas, las fotos, las frutas. La flor de muertos, cempazuchitl, tiene como nombre nahua “cempoalli”, es originaria del centro del país, pero ha sido introducida en los altares en la península de Yucatán. Las calaveritas inspiraron lo que hoy llamamos tradición de pintarse el rostro, para que en diversas formas artísticas se represente una calavera. No hay evidencia de que en épocas prehispánicas o coloniales las personas se pinten el rostro durante la celebración de día de muertos, ¡mucho menos que hayan puesto fotografías de sus difuntos!

Al parecer las calaveras en los altares de día de muertos tiene su origen en la cultura azteca. En el templo mayor ubicado a espaldas de la Catedral en ciudad de México, hay una pared formada de calaveras. Esta combinación de tradición náhuatl y calaveras presentes en día de muertos inspiró a José Guadalupe Posadas para introducir en 1910 la figura inicialmente llamada “garbancera” –la calavera solo tenia sombrero, no tenía ropa–, Diego Rivera la rebautizó como “la catrina” y le puso ropa para representar personajes de la época.  Esta figura fue usada durante los gobiernos de Benito Juárez hasta Porfirio Díaz como una forma de denuncia y crítica social.

Las escenas de “muertos” y catrinas en las películas referidas en el primer párrafo, ejemplifican la transformación de nuestras tradiciones. No hay registros históricos ni coloniales ni mucho menos prehispánicos de dicho desfile, que en su versión internacional inició en 2016 en la ciudad de México. Sin embargo, el desfile ha demostrado un enorme potencial turístico con derrama económica importantísima.

El día de muertos en el altiplano central de nuestro país, tiene semejanzas con el hanal pixan de la península de Yucatán. Ambos dedican ofrendas a los difuntos y en los altares se encuentran también elementos en común.

Hoy también podemos observar que en la península de Yucatán ya se hace desfile de calaveras y catrinas, y que en el hanal pixan ya hay adultos y niños con los rostros pintados como en el centro del país. Lamentablemente para muchos, incluyendo propios y turistas, es muy común confundir que la forma de celebración del hanal pixan con rostros pintados y los desfiles, representan una forma de conservación de tradiciones Mayas. Nada mas lejos de la verdad.

La fecha del hanal pixán no siempre fue a principios de noviembre, como tampoco lo fue el día de muertos en los valles centrales de nuestro país. Poco a poco ha habido una homogeneización de los días 1 y 2 de noviembre, que fue conveniente por los cambios en las relaciones religiosas, laborales y comerciales que hoy dominan nuestra sociedad de consumo.

Si bien las transformaciones culturales son naturales, se corre el gran riesgo de tergiversar la cultura cuando sin el debido cuidado, estudio y educación, se presenten celebraciones que se conviertan en un factor de exterminio de la cultura que se “busca” preservar.

En parques de comunidades, en centros turísticos y en festejos de graduaciones universitarias he visto representaciones de “cultura” maya que abonan al exterminio de esta. Sin tener respaldo documental, ni investigación, ni discusión, ni respeto a la cultura, se atreven a presentar cuadros, danzas, “artísticas” que usan movimientos iguales al de los concheros del altiplano, usando exhalaciones de fuego provocado por gasolina o keroseno, incluso creando peligro de incendios involuntarios. Son vistosas, posiblemente bien aceptadas por los turistas, pero no tienen sustento alguno de la cultura local. ¡Los Mayas conocieron y manejaron el fuego, pero no tenían ni gasolina ni keroseno!

Nikolai Grube publicó en 1992, volumen 3, número 2, de la revista Ancient Mesoamerica, un estudio considerado de lectura obligada para conocer las características de la danza Maya clásica, basado en evidencias jeroglíficas e iconográficas. Grube no reporta ni exhalaciones de fuego, ni el uso de castañuelas en los tobillos (las castañuelas son las frutas del ayoyote, Thevetia peruviana). Posiblemente los responsables de presentaciones de danzas mayas prehispánicas no han leído ni a Grube ni a ningún otro investigador de alto nivel, pero con sus presentaciones no están contribuyendo a la preservación de la cultura Maya, sino a su exterminio. Si los responsables son profesores de danza o de artes ¿Qué nivel de formación están ofreciendo a sus estudiantes? Mantener esta tendencia del arte (¿?) que representa la cultura Maya, sin crítica, dibuja un escenario muy preocupante por que el discurso de la conservación de la cultura que la acompaña es hueco.

Danzado llegó la muerte, disfrazada de difunto con el rostro pintado.

Los danzantes al verla no se preocuparon.

De un jalón la muerte los llevó, directo a Xibalbá.

Hoy siguen penando, porque aun exhalan fuego.

La muerte también se llevó.

Al autor de esta entrega.

Para ver si aun mantiene.

Su visión intercultural.

un comentario

  1. ooorale tocayo, no se te da la rima pero se entiende el esfuerzo. Hay muchísimos ejemplos de mercaderes de la cultura, en todas partes, hay también profesores que lo fomentan como ese de una universidad que se hace pasar por sacerdote, como ese que se hace pasar por conocedor de los mayas prehispánicos y sus formas de bailes, no saben o no saben que no saben. Y ademas se atreven a criticar a los negocios que explotan la cultura maya, no hay vergüenza en esos tipos

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