Notas

Homologación ¿para qué?

A TIRO DE PIEDRA

Julian Santiesteban

No es para ahorrar dinero en procesos electorales, ni para consolidar la democracia; ni siquiera para incentivar la participación ciudadana, que los partidos quieren homologar los comicios locales con los federales; sino únicamente para intentar ganar la gubernatura del estado; unos, y mantenerla; otros, a partir de la modificación de las leyes de competencia para los próximos años en Quintana Roo. Ese es el objetivo que nadie se atreve a decir –hasta ahora.-

votacion3Hay que decirlo como es, pues no es la primera vez que los políticos quieren beneficios sólo por la modificación de normas o del entorno electoral, recuérdese la redistritación electoral, en la que los partidos insistían en acomodar o mantener, de acuerdo a su interpretación, la geografía política  de Quintana Roo, aprobando al final el “monstruo” actual, que combina municipios indígenas con los de más alta afluencia turística.

Si ahorro se buscara, en 2013 no se hubiera homologado la fórmula para la asignación de recursos a partidos políticos, fusionando la federal con las estatales; pues hasta entonces los estados tenían tasas variadas para calcular el dinero a asignar, pero al homologar se estableció que se asignaría el 0.65 de un salario mínimo por cada ciudadano existente en el país, y así los partidos obtendrán más de tres mil millones extras cada año, tan sólo por un ajuste en el papel.

La normatividad mandata que “por lo menos una” elección local se iguale a las federales; y aunque hasta ahora hay concordancia en que las de alcaldes y diputados locales se homologuen, la disputa está en la elección de gobernador, por ejemplo, el Partido Acción Nacional (PAN) propone que en el 2016 se elija una gubernatura de cinco años, para que en 2021 se anexe esta elección con las federales.

Los demás partidos piden se elija gobernador por dos años, como Veracruz, Baja California y Puebla; para homologar la elección a gobernador en 2018; y el PRI ha planteado que no habría que someterla a homologación, pues ya se afectó con la reforma de 2011, y por ello el periodo del gobernador Roberto Borge Angulo es de cinco años y seis meses.

Estatalmente, en las dos últimas elecciones presidenciales el PRI ha perdido, aunque mantenga lo local; y es esa la oportunidad que la oposición ve  para hacerse de la gubernatura si se homologa, fundado en un mero “factor de arrastre” y no por esfuerzo o capacidad de candidatos locales. No es difícil adivinar las razones del PRI para no aprobar la modificación. Esa es la razón de fondo, no la democracia o el ahorro; es buscar únicamente el acceso a las arcas, así se observa desde aquí ATIRODEPIEDRA. Nos leemos en la próxima.

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