Indígenas, clave para conservar la biodiversidad

Visión Intercultural

Francisco J. Rosado May
fjrmay@hotmail.com
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La semana pasada se hizo viral un reporte hecho por la organización Intergovernmental Sience-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES) titulado: “La naturaleza bajo una amenaza sin precedentes; los niveles de extinción de especies se han acelerado” (https://www.ipbes.net/news/Media-Release-Global-Assessment). La nota fue replicada por muchísimos medios en el planeta y por organismos internacionales como las Naciones Unidas. Y no es para menos. Alrededor de un millón de especies pueden extinguirse en unos cuantos años si no se toman las medidas adecuadas en una suma y articulación de esfuerzos multinacional.

Prácticamente no hay rincón en nuestro planeta donde estemos a salvo del calentamiento global y sus repercusiones como la pérdida de biodiversidad. La llegada del sargazo en Quintana Roo es un reflejo del cambio climático global mezclado con malos manejos de ecosistemas y, especialmente, de sistemas de producción de alimentos. Por ello es una excelente idea que la atención a esta situación sea de carácter global, no solamente local.

Si bien el calentamiento global y cambio climático están relacionados fuertemente entre sí, hay diferencias entre ambos. Una corriente de pensamiento propuso que usar solo el término calentamiento global no refleja la complejidad del fenómeno y sí, por otro lado, crea una percepción negativa hacia muchas de las actividades humanas que no se podrían detener fácilmente. Entonces se pensó en diferenciarlos.

Se entiende como calentamiento global al incremento de la temperatura de la superficie de nuestro planeta, mientras que cambio climático incluye el calentamiento y los efectos secundarios. El calentamiento global es causado principalmente por gases que causan un efecto de invernadero, como el dióxido de carbono (CO2) y el metano. He ahí la importancia de controlar las emisiones de estos gases, lo cual se puede lograr, en el caso del CO2, mediante el incremento de biomasa vegetal terrestre y acuática. El cambio climático se manifiesta como una disrupción de los patrones de lluvia, sequía, pérdida de superficie de hielos, los que a su vez afectan movimientos de vientos y corrientes marinas, se reduce el efecto albido y por lo tanto se incrementan las temperaturas en la tierra, se derriten los glaciares, etc.

En diversas partes de México y otros países, desde hace años existe la percepción de que el sistema milpa de roza, tumba y quema (RTQ) debe restringirse o incluso eliminarse porque la quema aumenta el contenido de CO2 en la atmósfera. Bajo esta percepción se establecieron políticas de autorización de quema, definición de fechas para que se hagan, y otorgamiento de permisos. Estas medidas se han llevado a cabo por muchos, demasiados, años y no hay forma de concluir que son medidas eficaces, porque no lo son. El diagnóstico no fue el correcto, para comenzar.

El informe de IPBES se suma a varios estudios hechos en diversos puntos del planeta. La ONU lo retoma y señala que la destrucción de la naturaleza es mucho mas lenta en territorios bajo manejo de pueblos indígenas (ver la nota de el País en: https://elpais.com/sociedad/2019/05/07/actualidad/1557255028_978632.html). IPBES es uno de los organismos mas serios a nivel mundial, creado bajo el auspicio de la ONU para atender el gran reto del calentamiento global y la pérdida de biodiversidad. Su metodología de trabajo, me consta, es aceptada por los países de la ONU.

¿No parece que hay una contradicción entre lo que dicen IPBES y ONU con la percepción negativa sobre el sistema de roza tumba y quema? ¡Precisamente el sistema de RTQ, es decir la milpa entre nosotros, es el que tienen mayor biodiversidad en todo el trópico! Los sistemas de monocultivo, como su nombre lo indica, no proveen la misma biodiversidad que los sistemas tradicionales como la milpa, los huertos familiares, los sistemas agroforestales, etc.

Con el cambio climático que tenemos encima no parece tener mucho sentido establecer apriori fechas para autorizar oficialmente las quemas. La percepción de que las quemas son mal hechas no debe descansar en un juicio negativo al sistema milpa. De hecho, las malas quemas se explican porque quienes lo hacen no recibieron los conocimientos tradicionales en forma eficaz. Lamentablemente nuestro sistema educativo no enseña a las nuevas generaciones a aprender de los saberes ancestrales para producción de alimentos y la opción que ofrece tampoco ha contribuido a solucionar el problema del calentamiento global o cambio climático.

Como parte del manejo rutinario, los bosques de climas templados con cierta frecuencia son expuestos a quemas controladas. De esta manera se evitan incendios catastróficos. En la selva maya, las quemas de las milpas tienen la misma función, evitar incendios catastróficos. Ahora imaginemos que las quemas no son hechas con el conocimiento adecuado, hay acumulación de biomasa seca, por supuesto que tenemos problemas.

Revisemos y renovemos políticas, premisas y, especialmente, acciones basadas en aprovechar los conocimientos tradicionales eficientes. Aprovechemos la oportunidad de que México tiene actualmente la Presidencia del Foro Indígena Permanente en la ONU. Al menos el 80% de los recursos naturales de nuestro planeta, bajo manejo indígena, podrían mantener el estatus de conservación que han mantenido por siglos; lo contrario solo agravaría el calentamiento global, el cambio climático y la llegada de mucho mas sargazo a Q. Roo.

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