El inminente e inevitable aumento de la deuda pública

AL MARGEN

Rubén Vizcaíno A.

La situación financiera del gobierno estatal es ya “insostenible”; la única salida es recurrir al endeudamiento, aumentar el monto de la deuda pública y evitar, de una vez por todas, seguir contratando préstamos “puente” a corto plazo, que a larga equivalen a pedir dinero a los colombianos en “paguitos” que se vuelven impagables por su altísimo costo financiero.

La reflexión no es mía, es de un alto funcionario de la actual administración, quien admite que la decisión “inaplazable”  tendrá un alto costo político para el gobernador, costo que puede amainar  con una “sustancial mejoría de la política de comunicación Social del gobierno estatal”, señala el informante.

¿Inaplazable”, pregunto al informante. Y responde sin titubear ni un segundo: “si, inaplazable”, una negociación financiera del monto que se requiere debe ser cabildeada y su instrumentación lleva tiempo. Si se añade el imperativo del cierre financiero del año, hay que considerar el pago de prestaciones a la burocracia, el pago de compromisos impostergable y la previsión de erogaciones no consideradas hasta ahora, como las de los sectores educativo y de salud para iniciar el 2020, solo a modo de ejemplo.

Reconoce que en lo formal, Carlos Joaquín renegará de su compromiso de no contratar más deuda, por ningún motivo, pero estima que hay dos factores que no se pueden ni deben soslayar. El primero es la mejoría en la calificación del manejo financiero del estado, que garantiza el interés de las instituciones bancarias; el segundo, es la oportunidad que se presenta con la nueva conformación de la XVI Legislatura, que tendrá que aprobar el endeudamiento.

A su juicio, la justificación  del gobierno de Carlos Joaquín debe darse en el seno del congreso estatal, razonar –para lo cuál sobran argumentos– sobre los cambios en el ámbito nacional. Los despiadados “recortes” presupuestales dictados desde el Palacio Nacional y lo absurdo de esperar pedir o suplicar por un “milagroso” cambio en el Olimpo del poder nacional, que no se dará.

Especula el informante que no hay manera de que después del debate, por áspero o tortuoso que resulte, los diputados no acepten que lo correcto es aprobar el aumento de la deuda pública que permita diferir los pagos a futuro, pero que posibilite  la viabilidad económica en lo inmediato.

Ese es el terrible panorama de una realidad inocultable. Resta solo esperar la decisión, en cuestión de horas o de días, que determine seguir el gobernador del estado, Carlos Joaquín González, pero no se ve alternativa alguna. La coyuntura es, añade el informante: “más deuda o quiebra financiera”.

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