Notas

La comodidad de repartirse votos

A TIRO DE PIEDRA

Julián Santiesteban
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Iniciadas las campañas este cinco de abril, partidos y candidatos políticos luchan –según su conveniencia– por ganar o perder votos sobre la base de ciudadanos que siempre vota, preocupándose poco por incentivar a los que se abstienen para que acudan a las urnas, a pesar de que este conglomerado representa el 70 por ciento de los ciudadanos de este país.

Pero esta estrategia pasa además por la ligereza en el análisis, al señalarse en diversos medios que determinado candidato o partido permitirá “robar” o “quitar” votos a uno u otro contrincante; que si el PAN busca restarle votos al PRI, que si Movimiento Ciudadano busca crecer aminorando a Nueva Alianza; que si los partidos nuevos únicamente “atomizarán” el voto en favor del PRI; y que si los candidatos independientes darán una dura lección a todos, capitalizando el voto de todos aquellos ciudadanos inconformes con los engaños partidistas, son argumentos que pueden leerse, escucharse o verse prácticamente en todos los medios de comunicación.

En contraparte, se asume que en esta elección los porcentajes de abstencionismo se mantendrán tan elevados como en los últimos veinte años, en que la votación no supera el cuarenta por ciento en México, incluso en este periodo Quintana Roo ha ocupado el nada honroso quinto lugar nacional en abstencionismo, con niveles de votación del treinta por ciento. Y eso se asume como si fuera la “normalidad democrática” nacional, cuando debiera ser el principal problema a atender, tanto por instituciones como por actores políticos.

Sin embargo, más allá de los candidatos independientes o los partidos nuevos, a nadie parece preocupar incentivar el voto de los ciudadanos que tradicionalmente se abstienen, y esa aparente comodidad tiene más visos de miedo, pues la enorme mayoría de quienes no acuden a las urnas lo hacen por el hartazgo social y la decepción de la política de este país; y mover a las personas a participar activamente, parece representar un evidente riesgo para todos los partidos políticos.

Es más cómodo lanzar ataques al contrincante, desde alguna presidencia municipal, gobierno estatal e incluso medios afines; decir que tal o cual candidatura afectará a otra; que tal candidato ha sido lanzado “para bajarle votos” a otro; y decir todos que el abstencionismo debe vencerse, sin muchas ganas de lograrlo; porque dicho claramente, el abstencionismo beneficia a todos los actores políticos tradicionales.

La decisión está entonces en la ciudadanía, en manifestar el descontento o la satisfacción en las urnas, no contentarse con la queja en privado, ni con el enojo en redes sociales. Así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra. Nos leemos en la próxima.

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