Notas

La fiebre repentina de los “Informes”

Pena Capital
Javier Chávez
Novedades Chetumal

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A los diputados locales eso de rendir cuentas a la población de sus acciones legislativas no se les da mucho, ya que no tienen gran cosa que presumir. Pero cuando algún “representante popular” decide de repente dar la cara con un “informe”, sobre todo con  un periodo electoral a la vista, es un mensaje claro que desata suspicacias.

En la democracia ideal, los diputados electos por el pueblo deberían dar explicaciones claras y concisas de sus actos a los ciudadanos, ya que su responsabilidad es representar el sentir de la gente, y no de sus partidos ni de sus padrinos políticos.

Pero en nuestra democracia de fantasía la figura legal de la rendición de cuentas ha sido trastocada por la clase política que utiliza los “informes” como eventos de autopromoción y publicidad fríamente diseñados con técnicas de mercadotecnia política para exaltar el ego de sus protagonistas.

De los 25 diputados locales, sólo dos legisladoras del PRI han decidido aprovechar la coyuntura del mes de septiembre –fecha tradicional para los informes de los gobiernos federal y locales– para organizar informes a modo, con la clara intención de posicionar su imagen ante la población de cara a las elecciones federales de 2015.

Así, el próximo miércoles tres de septiembre Arlet Mólgora Glover, representante del Distrito I con sede en Chetumal, y Berenice Polanco Córdova, diputada del Distrito XII de Cancún, rendirán su primer informe de actividades legislativas. Ambas eligieron zonas altamente populares para su evento, por lo que su pretensión es darse un baño de pueblo con todas las de la ley.

Para nadie es un secreto que las dos legisladoras que casualmente decidieron rendir un “informe” público son aspirantes a convertirse en candidatas a diputadas federales en 2015 por el PRI, por lo que  sus informes indudablemente tendrán un aire de arranque de campaña, meses antes del inicio formal de las mismas.

En la oposición, la panista Trinidad García Argüelles también empezó a dar sus “informes” de actividades legislativas pero no en eventos públicos, sino a través de las redes sociales Facebook y Twitter, donde sube imágenes con mensajes que poco o nada tienen que ver con su labor legislativa.

Los informes no son malos; de hecho, deberían ser un ejercicio constante y obligatorio para representantes populares y servidores públicos para que no olviden que el poder reside en el pueblo que los elige. Lo malo es que los usen para fines de promoción personal.

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