La santa semana que viene

laboladecristal
.
.
.
.
.

Esta es la reflexión que se hacen los candidatos de distinto tipo y extracción partidista con la mirada hacia el cielo evocando oraciones al Señor y quienes desde afuera anhelan si se les hace como actores apóstoles en la invocación de la Semana Mayor por venir.

Con cuanta fiereza van contra la fuerza tricolor los contendores que en el pasado han estado agarraditos de las manos, izquierda y derecha, y ninguna de esas facciones se desprenderán, ni se arremeterán traspiés entre ellos mismos, sino contra los otros, -los tricolores-. Dependiendo de cómo quedan las cosas en la repartidera del pastel de junio del 2015, entonces ya veremos.

Por ahora vamos viendo a quienes insisten en que aquí no va a haber elecciones parejas, porque ya está visto que a pesar de los aspavientos nulos del pasado, nuevamente acudirán a los tribunales electorales a buscar –a la ranchera-, tratar de arrebatar el triunfo a sombrerazos al PRI, más si no obtienen la legitimación en las urnas junto con la parafernalia de los de la panadería local.

De las dos facciones en conciliábulo, ¿cuál es su fuerza relativa de cada quién? Si van juntos de nuevo, no importan los medios, si no para los efectos en la parada comicial quintanarroense del 7 de junio pareciera abrumadora su derrota. Mientras pueden alardear lo que quieran, de su fuerza en otros ámbitos electorales donde el fracaso fue evidente, lo que ahora sólo no aumentará sino que disminuirá hacia la nada.

La fuerza de cada quien es prestada, y prestada a última hora. Sólo cuentan con ello en su afán por mantenerse vivos a como dé lugar y a la bendición del financiamiento que les otorga el INE, lo cual obvia a quienes pretenden seguir en el rebaño mientras puedan.

En el ámbito de decisión del tilde mayor de la maquinaria tricolor, los militantes están formados y unidos en sus filas esperando la señal de ataque. Allí es el mundo de las grandes decisiones y negociaciones de los comandantes en jefe, nacional y estatal y, de la alineación formal de los candidatos en los distintos ámbitos distritales federales, ahora sin simulación.

En efecto, ahora todos los tricolores saben cómo actuar ante el supremo comandante en jefe de manera unitaria. Y están alertas, alineados, porque habrá que medir con cuidado y discreción más cuando su partido está en ascenso y el oriflama tricolor ondee en todo lo alto en el asta bandera de la casa Presidencial en Los Pinos.

Elección 2015 proemio al 2016

Para los perredistas y panistas en Quintana Roo,-de los chiquillos ni hablar-, la elección federal 2015 es un adorno de ocasión, y su inutilidad comenzará a esfumarse a partir del 7 de junio cada uno en su feudo, con sus tribus en un puño. Lo veremos cuando lleguen las elecciones locales en el 2016 para gobernador, diputados alcaldes y concejales. Allí habrá mucho lidercito de poca monta.

Del PRI. Se sabe que por supuesto tiene exceso de fuerza con los varios pretendientes a la sucesión gubernamental que se realizará en el 2016, y además también tiene quien la nutra. E irá para afuera quien estorba.

Ya también se ha hecho saber en análisis políticos que habrá brete interno en las subastas entre dos fuerza priistas en el Estado, porque la oportunidad es para todos los aspirantes tricolores y sin esos exclusivismos necios que molestan. Los candidateables en el ámbito tricolor están contados, y habrá pocas lágrimas y mucha fiesta.

Pues todo parece que, luego de la notable presentación de José Luis “Chanito” Toledo para aquella noche del domingo 7 de junio esperado, saldrán de sus cuevas quienes adversarán al Jefe en turno, y fracasarán, ahora con más razón, porque se sabe que la fuerza de la maquinaria tricolor radica en su unidad y sería torpe malgastarla. Además, se espera que se presente tal cual esté planeada para la sucesión 2016.

Y esto se agrava para la oposición al PRI, PAN y PRD, porque haber creado la matriz de opinión del inexorable arrase de la máquina tricolor, puede tener efectos triunfales en la elección gubernamental en el 2016 porque el PRI va a arrasar de todos modos y sin consecuencias.

Deje un comentario

siete + dieciseis =