Mejor en movilidad

EN ÓRBITA

Marcelo Salinas
@msalinas21
www.marcelosalinas.com.mx

Quintana Roo mejora en movilidad. Según las más recientes cifras divulgadas por las autoridades federales en las conferencias relacionadas con la pandemia, el estado destaca en los primeros lugares de ese ítem.

Son buenas noticias, porque hasta hace dos semanas o más, la crítica redundaba en una reacción lenta de la población, y a que las medidas impuestas eran un tanto flexibles, no coercitivas. En resumen, que la respuesta al “quédate en casa” era ignorada, minimizada o desacatada, permitiendo la propagación del virus.

Sabemos que la dinámica y vocación influyen en el comportamiento masivo. Hasta el momento de dicha crítica, cuando la entidad aparentaba no responder satisfactoriamente, se debía a que muchos hoteles seguían abiertos, y por consiguiente, toda la cadena productiva asociada.

Pero igual se debía que los decretos fueron de menos a más. Las restricciones de la semana pasada difundidas por el gobernador Carlos Joaquín (con advertencias de arresto incluidas para incumplidos), fueron determinantes en el avance demostrado. Además, han ayudado los discursos firmes de ciertas autoridades municipales, sobre todo las de aquellos municipios donde las cifras tienden al alza.

En síntesis: el análisis es que si Quintana Roo estuvo mal fue por medidas progresivas, selectivas, focalizadas, debido a la vocación del destino líder, acordes con las de protocolos federales y de la Organización Mundial de la Salud. En las últimas horas, algunos incluso han comparado que se ha actuado mejor que el gobierno de la república.

Aunado a lo anterior, la ayuda agrupada en diversos programas fue motivando a los quintanarroenses del norte a solidarizar, acatar más, no ser ambiguos ante el peligro inminente, como pasa con los huracanes. Es decir, la cultura preventiva colectiva que distingue al fin ha ido imponiéndose favorablemente como era lo previsto. En el plano general, las zonas maya y sur aportan números muy positivos al respecto.

Por supuesto, no todo está hecho, no significa que la hemos librado ni hay espacio para relajarse. No se puede ser conformista en plena fase 3, rumbo al apogeo de la contingencia. Por lo tanto, el reto común es mantener o mejorar en lo posible esos porcentajes presentados, en tanto los gobiernos y la iniciativa privada hacen lo suyo, acoplándose como un todo.

Por su duración y complejidad, es el mayor trabajo en equipo requerido en muchas décadas.

Nadie debe olvidarse: vendría lo peor en cifras.

Los grupos de riesgo

En el desarrollo de la fase 3 se confirma ya una alerta temprana lanzada por las autoridades de todos los niveles: las personas con diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad, corren mayor riesgo. Los datos oficiales lo confirman.

Hasta ayer jueves 23 de abril, el 84% de las defunciones por Covid-19 en Quintana Roo estuvo asociado a pacientes con diabetes; 47% tuvo obesidad, y 74% padeció hipertensión, según precisó la Secretaría de Salud estatal. Las cifras de los siguientes días no debieran variar.

El estado es desafiado entonces por dos “epidemias” debido al alto número con obesidad ya que se sitúa en el segundo lugar nacional con el porcentaje más alto: ocho de 10 muertes son producidas por afecciones relacionadas, con base en la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

Respecto de la hipertensión, el panorama también es desalentador, evidenciado por la muerte de la enfermera del IMSS de la 509 con ese padecimiento a cuestas. Lo mismo con la diabetes, tan común en los expedientes clínicos locales, advierten médicos.

Pero con un virus como este propagándose aceleradamente, del que aún se desconoce tanto, los “grupos de riesgo” se multiplican. Así, están en peligro quienes desoyen, desacatan o viven desinformados, tanto o más que los tres grupos señalados.

Por lo mismo, el llamado urgente -repetitivo pero insoslayable si se quiere-, debiera ser proteger con todos los medios disponibles a aquellos segmentos poblacionales con los padecimientos peligrosos, así como crear mayor conciencia en quienes aún no asimilan la magnitud de lo sufrido; desconfían de algún gobierno (por lo tanto son indiferentes); desestiman las medidas de higiene, o se piensan “inmunes” por determinada condición especial.

Todos somos susceptibles, vulnerables en una etapa de la pandemia que va dejando un desastre incalculable a su paso: comercios cerrados, hoteles vacíos, desempleo galopante, peor salud mental. Dramático para muchos.

Nos queda un largo trecho. La fase 3 podría estirarse o acortarse de acuerdo con el comportamiento de la sociedad, la eficacia de las acciones y otros factores. Luego vendrá una época de recuperación que deberá activarse en algún momento.

Quintana Roo, el Caribe Mexicano como producto turístico, tiene todo para encarar con éxito esa hipotética realidad, como antes lo hizo con otras adversidades.

Recuperarse con turismo

La fase 3, la de mayor contagio, se decretó en el momento más complicado: la caída histórica en los precios del petróleo, con sus múltiples daños colaterales para la economía nacional.

Si a ello se suman el desplome de las remesas particularmente desde Estados Unidos (el principal emisor y epicentro actual de la pandemia), y la casi nula actividad turística, el panorama no promete una pronta recuperación.

¿Cuál es la opción? Sin duda la industria turística, capaz de reponer la economía y los empleos. El rubro ha superado a la captación de divisas obtenidas por el petróleo: en 2019 aportó el 8.7% del PIB y creó 2.3 millones de empleos, cada uno de los cuales generó a la vez entre cuatro y cinco indirectos.

El Caribe Mexicano es punto clave para el despegue por sus 13 destinos que vuelven a promocionarse en campañas como #TogetherInTravel. Iniciada hace unos días por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), consiste en que los turistas compartan sus experiencias en redes sociales para mantener el interés.

En menos de 48 horas, Cancún, Tulum y Playa del Carmen se posicionaron en el sexto lugar más nombrado por viajeros con más de 2.3 millones de tuits. Los destinos estatales son los únicos de México en este top ten del WTTC.

Por su parte, el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ) inició una campaña digital enfocada a recordar que los destinos caribeños están esperando a los viajeros una vez que empiece la reactivación económica. Se llama “El Paraíso Puede Esperar”. Su director, Darío Flota Ocampo, sostiene que la recuperación iniciará con los visitantes connacionales debido a las facilidades de desplazamiento.

Quintana Roo es sostén económico nacional con la aportación de 33 de cada 100 pesos generados por la actividad y apoya a la estabilidad de niveles de vida en otras regiones mediante la recepción de inmigrantes de comunidades vulnerables, incluso de países en crisis.

Con miras a la recuperación progresiva, integral, se convocó a las empresas del sector para que mantuvieran su planta laboral con el fin de proteger la economía y salud de las familias. Muchas de ellas han cumplido.

No se propone minimizar las remesas ni olvidar la valía histórica del petróleo (que puede repuntar en ciertas condiciones), sino de reconsiderar al turismo, un auténtico motor de progreso.

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