“Es mejor que seas lésbica, así no saldrás con tu domingo siete”

Mujeres tejiendo su propia historia                            

Mary Ortega Ruiz                                                                                                             

En México las religiones han dañado a la sociedad queriendo obligar a un régimen machista dónde la mujer y el hombre son clasificados para que sean monógamos, cuando en otros países ya existen, a diferencia de la monogamia, los modelos de relaciones que posibilitan vincular afectiva y sexualmente a más de dos personas a la vez, como la poligamia sin contar los LGBTTTI y más.

Entonces la sexualidad de cada persona no determina su personalidad. Pero si la educación, el amor y cuidado familiar y sobre todo las leyes de cada país.

En una investigación observamos que existen hombres y mujeres que han sido satanizados por querer abortar, por elegir una pareja del mismo sexo y esto ocasiona daños más graves que ofenden la moral de cada fanático. Salvo algunas excepciones.

La etapa de la niñez y la adolescencia sirven para formar la personalidad de cada ser humano y al final de cuentas es peor el rechazo a las personas con preferencias sexuales diferentes, porque no solo baja su autoestima sino que también los inclina a cosas peores.

La historia que incomoda a muchas familias…

Mi nombre: Zulma, tengo una vida que defender, después de enfrentar el caos de la niñez, de la adolescencia, de la ignorancia y sobre todo de mis progenitores.

Recuerdo que a mis 8 años, al regresar de mi escuela con mis dos hermanitos, entré al cuarto y vi a mi papá muerto por ahorcamiento; corrimos con la vecina y nos ayudaron a descolgarlo, pero era demasiado tarde.

Después ya nada fue igual… seguimos en la escuela pero mi madre se la pasaba trabajando y al quedar viuda empezó a buscar amigos con quienes salir; no los llevaba a casa pero nunca estaba con nosotros.

A veces nos cuidaba la abuela, mayormente mamá cocinaba por semana, y nosotros sólo calentábamos la comida, o a veces la vecina nos invitaba a comer o a cenar. Pues antes de morir papi nos hacía la comida, como mamá trabajaba y él fue despedido, tenía que cuidarnos y se desesperaba al no encontrar trabajo y no ser el proveedor de la casa.

Mi padre no sólo sufría porque mamá le reclamaba que era un mantenido y bueno para nada, sino porque sus amigos le invitaban a ir a las cantinas y cómo no tenía dinero sólo se compraba dos caguamas para tomar en casa; mis hermanos y yo culpamos y odiamos a mamá, pero no podíamos irnos de casa. Sólo nos volvimos rebeldes y de pronto empezamos a reprobar o escaparnos de la escuela.

A mis 11 años un día no tuvimos clases y mamá no fue a trabajar, pero se la pasó durmiendo todo el día; yo me metí a su carro con mi vecina de nueve años y sin decir nada, nos empezamos a besar de la cintura para arriba del cuerpo como en las novelas que veía su familia.

Y nos gustaba tanto que desde ese día buscábamos la manera de estar juntas para besarnos cada vez más. Cuando nos descubrió mi madre dijo: “Es mejor que seas lésbica, así no saldrás con tu domingo siete”.  Y al parecer le daba gusto que jugara con mi vecinita. Yo odiaba a mi madre, pero con esa actitud me empezó a caer bien.

Todo lo contrario ocurrió cuando nos descubrió la familia de mi vecina ya de once años, pues me corrieron de su casa diciendo que nos íbamos a ir al infierno, que yo era una pecadora y una sarta de regaños; yo no entendía lo que querían decir al gritarle a mi amiga “cuidadito vuelves a salir con esa machorra pecadora”. Nosotros nunca fuimos a una iglesia.

Nos separaron a más no poder, la cambiaron de escuela y le reclamaron a mi madre, quien les dijo: “son juegos de niñas, no me salgan con que son pecadoras, las pecadoras son ustedes por juzgar algo tan puro”, se gritaron de cosas y dejaron de hablarse. Poco tiempo después se cambiaron de Estado y nunca más la volví a ver.

Me sentía tan sola, tan triste que empecé a engordar porque comía demasiado y cómo no había quien me cuide o acompañe pues hacía lo que quería.

A mis 14 años ya en la secundaría un día estaba en los baños cuando entró una de tercero y me dijo: ¿verdad que te encantan las mujeres? Me quedé callada y sin más me empezó a fajar atrevidamente, creo que fue mi primer orgasmo y al terminar le pregunté: ¿ya somos novias? Y dijo si pero debemos cuidarnos de la gente, a mí ya me han pegado demasiado para que deje de buscar a las niñas que me gustan.

Ese día le dije a mi mamá que ya tenía novia y ella no me hizo caso; creo que ni me escuchaba cuando le hablaba. Ella también estaba enamorada y empezó a llevar a su novio a dormir en la casa. Un día que ella no estaba ese hombre me violó y se fue de la casa cuando llegó mi madre, quien no sólo no me creyó sino que también me corrió de la casa porque dijo que yo era el mismo diablo en persona.

Así que dejé la secundaria y me fui con mi abuela, pero no le dije nada sólo que ya no quería vivir con mi madre; mi amiga iba a mi casa cuando estaba sola y yo iba a su casa cuando se iba su familia yo sólo me dedicaba a cuidar a mi abuela y me negué a seguir estudiando.

Así llegué a mis 18 años y empecé a trabajar; mi madre nunca me volvió a hablar porque siguió con su novio, mi abuela murió y me vi obligada a vivir sola a pagar renta y trabajar para comer; mi novia llegó un día totalmente golpeada porque en la escuela le hacían bullying luego de enterarse que era lésbica.

También cambió de Estado y de nuevo me quedé sola; me quería suicidar pero no me atrevía, sin embargo cada día era más y más el dolor de mi alma, me sentía rechazada, humillada, abandonada y sobre todo que nadie me entendía, los chicos me enamoraban pero ninguno me gustaba.

Un día que ya estaba decidida a acabar con mi vida me llamó mi ex novia, fue cómo un llamado de Dios, me dijo que ya vivía sola y que me fuera con ella porque teníamos que unirnos a la lucha por la comunidad LGBTTTI; me envío para mi pasaje y me fui.

Empecé una nueva vida y me gustó muchísimo compartir con profesionistas que tenían preferencias sexuales diferentes, que luchaban por sus derechos; yo no quiero tener hijos, pero si quiero casarme y tener todas las prestaciones de ley como esposa, incluso poder adoptar a una niña, pues lo que no ven las religiones que se oponen es que muchos padres de familia no están preparados para tener hijos.

“Yo estoy en contra de que se lucre con la sexualidad, que sólo pongan mujeres semidesnudas en la publicidad y nadie pero nadie piensa en la historia de cada persona, en lo que tienen que vivir esas artistas, modelos y sobre todo las personas con preferencias sexuales”.

La gente no entiende que hay cosas más importantes en nuestro México como la economía, la educación, la violencia, los feminicidios, la falta de leyes acordes a la modernidad y sobre todo políticas públicas que verdaderamente se ocupen de un país en desarrollo.

Esta es una de varias historias reales que a través de la vida he logrado recopilar, con nombres falsos para proteger a los personajes; van con la finalidad de un futuro mejor y una verdadera equidad de género. Gracias por el favor de su atención. Envíeme sus comentarios, e historias al correo electrónico.   infinito_1963@yahoo.com.mx

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