Notas

Millonario negocio en Sagarpa

Tiro Libre

Anwar Moguel
Novedades Chetumal
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Ante el inminente recorte financiero que prepara el gobierno federal para las delegaciones de las dependencias federales, todo indica que el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), César Armando Rosales Cancino, está juntando un “colchoncito” para cualquier eventualidad realizando turbias maniobras con los recursos de la dependencia que dejan un tufo a corrupción.

Originario de Tamaulipas, Rosales Cancino llegó a Quintana Roo en 2013 para asumir la titularidad de la dependencia encargada de fortalecer el campo en la entidad, sin embargo, su trayecto ha estado plagado de conflictos y escándalos, mientras que los resultados de su trabajo son invisibles.

En fechas recientes, personas verdaderamente preocupadas por el sector agrícola en el sur del estado me hicieron llegar una información por demás delicada, relacionada con el Programa de Incentivos para Productores de Maíz y Frijol (PIMAF) 2016, para el que se autorizaron alrededor de 22 millones de pesos en su primera etapa.

El PIMAF es un programa que tiene el propósito de incentivar a los productores agrícolas de estos granos básicos, apoyándolos con semilla de maíz y un paquete de agroquímicos con un valor de 2 mil 200 pesos por hectárea. Los campesinos presentan su solicitud ante la Sagarpa, que a su vez determina a quienes entregar el apoyo.

En Quintana Roo para el 2016 se autorizó el apoyo del PIMAF para 10 mil hectáreas, beneficiando principalmente al municipio de Bacalar, donde entraron al programa de incentivos 5116 hectáreas. El resto se distribuye entre los municipios de Othón P. Blanco, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto, en ese orden.

¿Y dónde está lo “chueco” del asunto? Como de costumbre, en la selección de los proveedores de la semilla y los agroquímicos a entregar.

Con información contundente y precisa, los inconformes acusaron al delegado en el estado de favorecer con descaro a dos empresas que dejan mucho que desear, pero que son las favoritas de Cancino Rosales, levantando sospechas plenamente justificadas de que algún beneficio obtiene de estas transacciones.

El funcionario federal, curiosamente, está realizando la compra de semillas y material agrícola por 22 millones de pesos con solo dos empresas: Jebla de Tamaulipas (su estado de origen) y American Seed, de Chiapas, desplazando a un sinfín de proveedores de los estados de Yucatán y Campeche que ofrecían mayor valor por el mismo precio.

Jebla ha sido, sin duda, la empresa más favorecida por Cancino Rosales, pues desde su llegada a la delegación quintanarroense ha sido la principal proveedora de semillas al gobierno, pero los campesinos señalan que su semilla es de pésima calidad y muchas veces la han tenido que desechar. Mucho dinero tirado a la basura, pues.

Por su parte, American Seed es un proveedor que si bien tiene mejor calidad que Jebla, sus productos son extremadamente caros. El paquete que entregan por hectárea en el PIMAF consiste en solo una bolsa de semilla y un producto químico que no alcanza para cubrir el área de siembra, a precios astronómicos.

Para colmo, la entrega de apoyos de este programa presenta un severo atraso, pues los campesinos ya están sobre las fechas de siembra y el material empezaría a ser entregado apenas a partir de este jueves, según la Sagarpa.

Estos inconvenientes ya se le han expuesto al titular de la Sagarpa en el estado, que hace oídos sordos a los reclamos de productores y campesinos, protegiendo sus vínculos turbios con estas empresas premiadas con millonarios contratos gubernamentales.

Mientras tanto, el campo quintanarroense sigue sumido en la mediocridad y los agricultores en la miseria, en gran parte debido al mal trabajo de funcionarios ineficientes y que no tienen el mínimo amor por estas tierras, por lo que su único interés es engordar sus billeteras.

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