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Otra vez gobernador

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Novedades Chetumal
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Con la gubernatura en disputa al rojo vivo, Quintana Roo es uno de los estados donde el hombre domina en todas las tiendas de campaña. Hay el 99.9 por ciento de posibilidades de que un macho se instale de nuevo en la silla suprema, como ha ocurrido desde que Don Jesús Martínez Ross triunfó cómodamente en 1975.

El hombre priista ha consolidado su poderío, dominando con los ojos vendados todos los secretos del juego tan complicado y magnético de la política, lo que explica la presencia de varones en todos los frentes comenzando por un PRI que lleva la batuta en esta batalla estelar.

Las mujeres no se han posicionado como opciones desafiantes porque en todos los partidos los hombres van tejiendo alianzas hasta ser cartas automáticas para la grande, mientras las mujeres se conforman con disputar candidaturas para alcaldesas y diputadas locales, bajo procesos controlados por varones, dentro y fuera del PRI.

Una candidata a gobernadora no capta el respaldo multitudinario de las damas, ya que estas tienen otras motivaciones para apoyar a tal o cual candidato, lo que explica el tercer lugar que ha ocupado el PAN en la lucha por la gubernatura, llevando incluso como candidatas a Addy Joaquín Coldwell y Alicia Ricalde Magaña en 2005 y 2010.

Hasta ahora la mujer no se ha fortalecido al grado de consolidar una figura que soporte los reacomodos sexenales para aparecer en los primeros planos de la política. Sara Latife Ruiz Chávez en el PRI ha estado más cerca de esta posición, y como diputada federal plurinominal cuenta con un espacio que le dará vigencia más allá de 2016.

Pero Sara Latife milita en un partido donde no se permiten los arrebatos, ya que la candidatura mayor se otorga por voluntad inflexible, de tal forma que si no estás en la lista es inútil el berrinche, algo que la ex alcaldesa chetumaleña Cora Amalia Castilla Madrid ha aprendido en dos ocasiones y a un nivel inferior, intentando ser candidata a diputada federal.

Un hombre será gobernador de Quintana Roo, y en el escenario no figuran mujeres competitivas al acecho y que puedan crecer en los próximos años para que una mujer tenga un pie en la gubernatura, como lo tuvo Addy Joaquín Coldwell en 1998.

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