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Otro golpe al sur

Golpe de Mazo

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Con las elecciones de 2016 a la vuelta de la esquina, el escenario de la batalla electoral empieza a definirse y no trae nada bueno para la zona sur del estado, que sumará a su estancamiento económico y social una notable pérdida de poder político.

Y es que representantes del Instituto Nacional Electoral (INE) presentaron esta semana una redistritación que lacera la representación de la capital y de los municipios sureños en el Congreso local, aunque este mapa electoral no es definitivo.

Según la distribución propuesta por el INE a los partidos políticos, 11 de los 15 distritos electorales locales se concentrarían en la zona norte; uno estaría compartido entre Felipe Carrillo Puerto y Tulum, municipio que forma parte de la Riviera Maya y que desde ya se comerá esa diputación por su explosión demográfica; dos serían para Othón P. Blanco y el último se compartirá entre Bacalar, José María Morelos y Othón  P. Blanco.

Aquel escenario en el que cada municipio presumía tener al menos un diputado, ya quedó enterrado en el pasado.

Es evidente que el pujante norte turístico tendrá una justa representación en la próxima Legislatura, pero el algoritmo que utiliza el INE para el reparto de los distritos es tan cuadrado como su visión, basando toda la operación en números fríos que no reflejan la realidad política.

No se puede negar que Cancún –donde se elegirán ocho de los 15 futuros diputados locales– por sí solo duplica en número de habitantes a los cuatro municipios sureños en conjunto, pero la participación política de su población es mucho menor.

Basta con observar la votación total obtenida en las pasadas elecciones federales, donde el Distrito 03 que tiene su sede en Cancún, pero que abarca parte de los municipios vecinos, sufragaron 84 mil 058 ciudadanos, mientras que en el Distrito 02, con sede en Chetumal pero que se extiende hasta Bacalar, José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto, se registraron 125 mil 802 votos.

En una comparación directa, se podría decir que esos poco más de 80 mil ciudadanos elegirán a ocho diputados, mientras que los casi 126 mil de la zona sur elegirán solamente a tres representantes, o quizá cuatro si corren con suerte.

A pesar de estos hechos, es muy difícil que se realicen cambios en una redistritación que para el INE es coherente matemáticamente, aunque para los quintanarroenses, sobre todo del sur, no tenga sentido alguno, aunque ciertos diputados sureños tan sólo estén de adorno.

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