Pausa en la grilla por coronavirus

Con el asomo del virus mortal que luego se volvió COVID19 denominado –coronavirus-. A partir de ese día en la política, los personajes y figuras de partidos políticos tuvieron la potestad con discrecionalidad de no hacer alharacas con actos masivos, de no lacerar a los electores utilizando la amenaza del virus con fines de allegarse votos, aunque el cielo retumbe con sostenidos, silencios y bemoles, para ir en sintonía ante el temor mundial. –De horror y terror-

Alguien declaró en estos días que el coronavirus es una farsa, un temor que solo es utilizado por los laboratorios de medicamentos para negociar contra el COVID19. Pese a la vox populi, COVID19 es una amenaza mundial y, por ello, la OMC la declaró pandemia, -venenosa, cuán mortal Cicuta-.

Con poses de Dios, -como si fuera el Mesías que viene para salvarnos, el oportunista líder nacional del PRI y secuas del gobernador campechano, Carlos Miguel Aysa González, odiado por sus declaraciones flamígeras contra Quintana Roo, “Alito”, Alejandro Moreno Cárdenas, quien en una escolia de Twitter mencionó: “Nuestro compromiso es con las familias de México, por ello hemos decidido, que a partir de hoy, todos los actos “masivos” de nuestro partido (PRI) sean suspendidos en todo el país”.

El ex gobernador de Campeche, -ahora líder nacional del PRI-, mencionó en una red social: “La prevención es tarea de todos, y en el PRI haremos lo que nos corresponde”, -muy ufano agregó el agorero campechano-. Y, ahí,  los cibernautas escribieron, “Tales actos no existen”, -aseguró una usuaria. “Cinco personas para ellos es masivo”, -escribió otra. “Queremos que terminen sus actos nocivos”, -reclamó una internauta más.

Como la esencia de un sector político es descubrir o encubrir conspiraciones al enfrentarse a otra parecida, provocará -a la ya de por sí-, disminución de seguidores al PRI -que ahora cuenta con menos adeptos- y tras la disminución de electores quintanarroenses por la amenaza que propagó en contra del Territorio quintanarroense en disputa en poder de la SCJN entre hermanos peninsulares, Yucatán, Campeche y Quintana Roo, “Alito” Moreno defendiendo a Campeche -su tierra natal-.

“Alito” Moreno se declaró en defensa de Campeche con largas lenguas de fuego como líder nacional del PRI,

Hace unos años, el ojo avizor de Quintana Roo alertó al entonces gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, porque el gobierno de Campeche a cargo del mandatario campechano, Salomón Azar, con un dispositivo para inocular veneno a los gobernantes peninsulares al proclamar a Calakmul municipio campechano y, el único que salió afectado, es el territorio quintanarroense.

El movimiento de invasión que al profanar tierra quintanarroense fue organizado por el dramaturgo gobernador campechano, Jorge Salomón Azar, pasándose por el arco del triunfo las delimitaciones territoriales señaladas en el Punto PUT en el tiempo pasado, -quesque- para no ceder –dijo- ni un mínimo centímetro de lo que le corresponde a Campeche, lo que sostienen, los tres Estados implicados en el lío limítrofe, Yucatán,, Campeche y Quintana Roo en lo que se supone decisión de la SCJN, y no del campechano “Alito”. Cuya sentencia al PRI se verá en las urnas cuando juegue el PRI.

El coronavirus como pretexto de los buenos -y los malos- pone en riesgo el flujo de la política y la disponibilidad de realizar el trabajo legislativo. Pone en entredicho al sistema político, los vuelos de los grillos-saltamontes a quienes les encantan los espectáculos en las redes sociales e Internet, el entretenimiento con el show que realizan y así hasta quitarle valor a las acciones de algunos que si trabajan.

Las pérdidas no se muestran pretextando solidaridad con la población debido al amenazante virus llamado coronavirus COVID19, no hay espacio para la revancha política que genera distorsiones, odios y discusiones de todo tipo.

Produce erradas políticas económicas inspiradas para desprestigiar al enemigo, incita paros y confrontación política no temporalmente sino crónicamente por sospecha de ser o no conectado en cuarentena en un hospital, incluso en el hogar, lo que erosiona la confianza en el voto para elegir a las autoridades del Estado.

A río revuelto por el  COVID19, ganancia de diputados pecadores.

El diputado local de Acción Nacional, Eduardo Martínez Arcila, defendió el gasto incurrido en la XV Legislatura, estimado en 100 millones de pesos, en ayudas sociales, al afirmar que la gestión es una de las atribuciones de los legisladores, misma que fue avalada por la Auditoría Superior.El expresidente de la Gran Comisión fue entrevistado después del informe por el Consejo de Participación Ciudadano del Sistema Estatal Anticorrupción, durante el cual surgió una protesta por integrantes de la asociación civil “Somos Tus Ojos Transparencia por Quintana Roo”, la que se había amparado para obtener información a detalle sobre estos apoyos sociales.

Martínez Arcila dijo saber que se ha hablado que los diputados, en Quintana Roo y en todo el país, no tendrían la facultad de otorgar estos apoyos, pero alegó que hay informes de la Auditoría Superior de la Federación en los que se indica que la gestión es una de las atribuciones de los diputados, que pueden por normativa asignarse recursos con lineamientos para su uso.Añadió que ya se han reunido con el Consejo de Participación Ciudadana, a quienes les han proporcionado esta información, para que verificaran que no hay nada indebido.

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