Persignándose ante Morena

Coincidiendo con la próxima visita del presidente AMLO a Chetumal, con el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, se definirá una nueva era en Quintana Roo, más con las pretensiones de aspirantes a diputados persignándose con la medallita de Morena puesta para que haga el “milagro” de ser de los ungidos.

Comienza una etapa en la cual se ve el caudal de aspirantes brotando del manantial tricolor hacia Morena aspirando las candidaturas para las 15 diputaciones locales de mayoría relativa que estarán en juego en el proceso electoral concurrente.

Esa alfaguara con fervor morenista no es sino muestra de ubicuidad de oportunistas, -salvo honrosas excepciones-, virtualmente Morena se ha convertido no solo en favorito para el triunfo sino también por su mayor fuente –a chorro- de externos en una ristra de aspirantes que arrastra a ex priistas, ex perredistas, arribistas.

La facilidad con que los originarios “morenos” han aceptado ser desplazados por los externos no deja de impresionar que fueran tantos (cerca de 200) más cuando se trata de los militantes fundadores que quedarán fuera, los que no fueran considerados. Ser “moreno” es añoranza para propios y extraños. 

Más allá de la atención obsesiva prestada al espacio histórico de la influencia triunfal de Morena brota una avalancha de feligreses de otra doctrina persignándose ante Morena, como viene sucediendo en Quintana Roo al cambio de hegemonía vertida en veneración a Morena.

El Presidente AMLO visitará Chetumal

Para los chetumaleños llegó la hora de frenar el gobierno municipal capitalino. El ayuntamiento othonpeblanquense morenista es el mayor exponente inoperante que se transformará así con la simulación al replicar -que nada es cierto- ante la presencia del Presidente visitante.

Más allá de especificar el porqué de los problemas, el gobierno municipal OPB es escenario de un forcejeo político en un ámbito por la falta de atención a los servicios municipales, bienes comunes y compartidos dentro del cual el encargado municipal y el cabildo othonense son responsables.

Debajo de esa idea –se aduce- dará un planteamiento individualista el encargado del despacho municipal de OPB, José Luis Murrieta Bautista, según el cual vive dentro de una nube y de un espacio propio y aislado en los que él sólo es soberano.

Un individuo soberano dentro de su propio bailío en el cual los demás concejales parecen ser estar redimidos, lo que ha sido común en ciertas tradiciones políticas del pasado reciente y de antaño.

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