Santo y seña

¿Un cartucho quemado o un novel al que se le pueda dar el beneficio de la duda?

Vaya dilema del electorado.

Son las dos opciones.

No se ve a un político con trayectoria en quien confiar y que por ende pueda presumir de encabezar un cambio.

Para empezar, sus currículums los condenan: mínimo han cambiado de “piel” dos o tres veces.

Alguien así, tan facilón, tan alquilable, no merece ni los buenos días, menos la confianza plena.

Te dejará colgado de la brocha a la menor oportunidad que se presente.

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