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Todos contra todos

Golpe de Mazo

Novedades Chetumal
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Los viejos vicios de nuestra izquierda salieron a flote este domingo en Morena, hoy por hoy el único partido de oposición con el potencial para desafiar al PRI. El nuevo partido vivió una jornada de pesadilla durante las elecciones internas para conformar su Consejo Estatal, ya que el experimento acabó muy mal.

A pesar de que el fundador de Morena –el amado y odiado Andrés Manuel López Obrador– prometió que su partido no replicaría las malas mañas del perredismo, en Quintana Roo los hechos demostraron que en el partido de la “esperanza” arrastran los mismos males endémicos de la izquierda mexicana: ambición, indisciplina y canibalismo. 

Las tres sesiones celebradas en Cancún, Playa del Carmen y Chetumal fueron un cochinero. Los militantes fundadores se enfrascaron en una guerra verbal con los grupos de los colmilludos ex perredistas que pretendían a toda costa mantener el control del Consejo estatal. Los gritos dieron paso a los jaloneos y los golpes, evidenciando las fracturas del partido.

Dos de las tres sesiones –en Chetumal y Cancún– fueron canceladas debido a que no hubo garantías para la elección de los consejeros, porque los ánimos estaban al rojo vivo.

Militantes de Chetumal acusaron al grupo de ex perredistas encabezado por el actual dirigente estatal, Rafael Marín Mollinedo, y donde está también la polémica ex alcaldesa interina de Cancún, Latifa Muza Simón y el conocido operador de larga carrera en el Sol Azteca, Rafael Quintanar, de rasurar el padrón para evitar que personas de grupos contrarios votaran. Al mismo tiempo, acarrearon militantes afines para garantizar el triunfo a la mala.

La cosa terminó mal, y ahora Morena está herido de muerte a unos meses del inicio del proceso electoral local de 2016, al que llega como tercera fuerza política por los votos recibidos en las pasadas elecciones federales.

Ante la incapacidad del dirigente estatal para evitar los conflictos, todo indica que López Obrador tendrá que intervenir para nombrar una dirigencia provisional con la habilidad para llevar a buen término las elecciones internas y meter orden.

Para Andrés Manuel, es una apuesta de alto riesgo, pues si quiere que cuaje el proyecto de lanzar como candidato a la gubernatura al ex rector de origen priista, José Luis Pech Várguez, primero tiene que apretar tuercas dentro del partido, porque las cosas se le están saliendo de las manos.

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