Notas

Vox Populi, Vox Dei

laboladecristal

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El advenimiento de la fecha para la elección de sucesión gubernamental en el Estado fijada el día 5 de junio del año entrante, es sin duda la más importante que concurrirá con la decisión del mandante pueblo quintanarroense. Esta vez, apostará a la importancia de la elección de sucesión para contribuir a enrumbar nuestra entidad hacia un destino con desarrollo promisorio y consolidar su progreso.

Al anunciar las fechas de estos encuentros con antelación, al respecto hubo muchas especulaciones. En primer lugar porque son sencillamente suposiciones y, adicionalmente, porque ya se tiene que elegir al nuevo Gobernador, y eso es lo importante. No solamente para los partidos y demás actores políticos, sino para la gente quintanarroense.

votacion-borgeY mientras tanto se seguirá escuchando lo que clama el pueblo –Vox Populi, Vox Dei- y lo demuestre una vez más en las urnas con el sufragio que denueste la solidez y congruencia del sentimiento de los quintanarroenses.

Contrarias a los que prefieren actuar por su propia cuenta, olvidando que la circunstancia demanda colectividad y suma de fuerzas y esfuerzos. Pero cada uno de esos que se creen ser por sí solos, se convierte en lucha solitaria en medio de la compleja decisión ciudadana.

Y menos queriendo llevar agua a su molino ante el titánico esfuerzo en las urnas que implica poner de acuerdo a organizaciones políticas de los más diversos matices ideológicos, pero todas sumadas bajo la tolda del Estado por la necesidad de un mejor Quintana Roo y de su eficiente funcionamiento para crecer más en todo sentido.

En todo caso, la tarea va al día con el gobernador quintanarroense, Roberto Borge Angulo, el cual ha demostrado no solamente capacidad de hacer política con mayúscula, sino también la voluntad de convivencia que distingue a otros factores que le apuestan a Quintana Roo.

La circunstancia del próximo encuentro electoral es inédita en los años recientes en Quintana Roo, cuya conexión efectiva es reconocida incluso por sus más acérrimos detractores.

Por otro lado, el presidencialismo también luce como una nueva visión política en la cual hay pluralidad y muestra que se puede conformar un cuerpo que plasme no solamente los colores del arco iris electoral sino, que también, se comiencen a proyectar nuevos líderes que tomarán posiciones claves del universo político estatal en el año por venir.

Y por eso hay tanto ruido de sillas moviéndose

Ahora esos líderes están prestos a lanzarse en sus artefactos voladores esculpiendo térmicos anhelos para alcanzar objetivos contundentes y restituirle su función de contrapeso al de al lado y lo saben, y por esos hay tanto ruido de sillas moviéndose.

El prístino líder en el Estado ha llevado la máquina tricolor con tino del esfuerzo unitario a pesar de las corrientes internas subyugadas por una visión rutilante de la política. Atrás ha quedado la confianza de un nuevo triunfo electoral y se ha recobrado el entusiasmo por conquistar la joya de la corona estatal.

Al final, hay quienes no han podido desgranar, -a pesar de su insomne prédica-, la voluntad unitaria de los tricolores -que tanto asombra-. Subsisten dudas de quien dice y afirma acerca de la seguridad del voto está con ellos, -están en su derecho de recelar- pero todo indica que aún con esas dudas a cuestas se adelanten a levantar la mano.

La tentación de la posición adelantada es una  rémora para los grandes jugadores y un vicio para los secundarios y más para los que están en la banca. Corresponde a la organización estatal del tricolor asumir -desde ya- con firmeza y responsabilidad, sin contrapesos, la posibilidad del triunfo.

La política -se sabe- tiene sus tiempos y son perfectos. Hay que saber respetarlos para que un eventual triunfo sea sostenible en el tiempo y eficaz para el cambio de titular del Ejecutivo estatal, blindándose de exaltaciones artificiales de toda índole.

La lluvia que cae a raudales sobre el suelo quintanarroense

Ese trasfondo divino de la lluvia se ha transmitido a expresiones de cultura social de hoy en día. En fin, algunos consideran que vivir en Quintana Roo es algo fastidioso cuando la lluvia viene en forma de fuertes temporales, porque detienen el tiempo.

Más que lamentarse, se debería estar agradecidos de lo que brinda la naturaleza. De lo que ese don del cielo no está mal repartido y se vea como castigo, ya que en otras entidades hace muchos estragos que -paradójicamente- tantas quejas se escuchan cuando llega la temporada de lluvias.

Ante la presencia de la temporada de lluvias, hay muchos, tal vez demasiados años. Todo lo que va de vida de esta entidad caribeña y de los quintanarroenses, esgrimiendo los embates sobre las infinitas formas de la temporalidad de huracanes como cultura y su innegable influencia en las tradiciones, usos y costumbres. Es parte de nuestra forma de ser y vivir. La temporada de lluvias aún se encuentra. Y luego termina. Para esperar la otra.

Nos embarga la tristeza que ya no estará entre nosotros

A la distancia elevo mis oraciones al Señor por el sensible fallecimiento de mi comadre, Dulce María González Tejero. Y me uno solidario al sentimiento de tristeza que embarga a mi compadre, Jorge Couoh Ayala, hijos y familia. Que en paz descanse.

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