Enloquece y salta de avión

CANCÚN, 19 de marzo.-

Terror y zozobra vivieron los pasajeros del vuelo 631 de la aerolínea Volaris, cuando el  joven Gabriel Varela, que al parecer sufre bipolaridad, se aventó del avión cuando éste hacía maniobras para despegar, no sin antes gritar que la aeronave iba a explotar en el aire, por lo que el artefacto ya no voló con la consecuente afectación a 160 pasajeros que se quedaron varados en el Aeropuerto Internacional de Cancún.

Una verdadera pesadilla fue la que vivieron los viajeros, entre ellos el empresario Edgar Vázquez, quien relató al periódico Quequi vía telefónica, que el vuelo, que estaba programado para salir a las 5:15, fue cancelado debido al incidente.

El joven de 20 años de edad, quien iba acompañado de su mamá, desde la entrada a la sala del Aeropuerto mostró signos de agresividad, lo que llamó la atención del cuerpo de seguridad de la terminal aérea que no lo querían dejar pasar; no obstante, su madre logró negociar con la aerolínea para que ambos pudieran abordar, siendo los últimos en subir al avión.

Narró el testigo que inconforme con su asiento, pidió cambiarse de lugar y al llegar a la parte trasera del aeroplano, notó que su nuevo acompañante era el mismo joven, de complexión robusta, de 1.80 de estatura, quien de manera insistente presionaba el botón para comunicarse con las sobrecargo.

El extraño sujeto decía que cuando despegara el avión, debía ir 20 minutos al baño “porque tenía cosas importantes que hacer”. También amenazó que tomaría el control del avión cuando estuviera en el aire.

Por varios minutos, el tipo manifestó una actitud agresiva, vociferaba y manoteaba en su asiento, mientras las aeromozas intentaban calmarlo, lo que no fue posible, por lo que debió interveni la tripulación de tierra para obligarlo a descender del avión. Nuevamente, accedieron a dejarlo volar, con la promesa que se mantendría calmado.

Pese a ello, cuando el avión enfiló hacia la pista para acomodarse e iniciar el despegue, el joven, quien había pedido una botella de agua y hielo, se levantó repentinamente, se quitó la camisa y empezó a gritar y a manotear por los pasillos que se quería bajar y “a ver quién lo iba a detener”.

Enseguida se fue hasta adelante y empezó a patear la puerta de la cabina, para luego meterse al cubículo de las sobrecargo, tomar la bocina y gritar que el avión iba a explotar, para enseguida abrir una de las puertas de emergencia, lo que activó un tobogán inflable por donde se aventó, de una altura aproximada de cuatro metros, sin hacerse ningún daño de consideración.

Ante el hecho, todos los pasajeros fueron regresados a la sala de espera, donde pernoctaron toda la noche, a la espera de viajar hoy por la mañana en otro vuelo que les asignen.

Mientras tanto, Gabriel Varela fue sometido por agentes de la Policía Federal y de Seguridad y Operación del Aeropuerto y trasladado al Ministerio Público Federal para fincarle cargos.

NO FUE PRIMERA VEZ

Fuentes extraoficiales revelaron a Quequi que hace un par de días el mismo joven, que vacacionaba en este destino, intentó viajar en otro vuelo, pero se lo impidieron por comportarse de forma muy agresiva, debido a su enfermedad.

Desde Guadalajara, su madre negoció con la empresa Volaris y se comprometió a venir por él a Cancún para llevárselo personalmente, con lamentables resultados.

Cabe recordar que hace cinco años, se registró un caso parecido, sólo que en el aire, cuando el pastor boliviano radicado en México, Josmar Flores Pereira, secuestró un vuelo 576 de Aeroméxico por una “revelación divina”, por lo que tuvo que enfrentar cargos por atentar contra las vías de comunicación, pero fue liberado tiempo después.
Josmar, era un alcohólico que gracias al cristianismo encontró el camino de la recuperación, y eligió un día especial para secuestrar el avión de Aeroméxic: el 09/09/09.

DATO

Al cancelarse el vuelo, pasajeros tuvieron la opción de tomar un vuelo a Ciudad de México e irse a Guadalajara por autobús, o esperar hasta hoy.

Fuente: Guillermo Olán (QUEQUI)

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