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Así las cosas

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Conmueve ver una manifestación en la que no existen los desmanes. En la que se va a manifestar un rechazo a ciertas circunstancias dentro de los límites que admite la cordura y no a perjudicar al resto de la gente.

marcha 20 nov chetumal2Estos son tiempos convulsos. Son días en los que muy quitados de la pena los pelafustanes se infiltran en las marchas y causan todo tipo de desmanes. Las mentadas de madre y demás blasfemias son cosa del pasado. Son agravios demasiados suaves como para dejar satisfechos a los llamados anarquistas. Ahora se acostumbra arrasar con todo lo que encuentren a su paso. No se salva nadie. Gente que no tiene vela en el entierro sufre las consecuencias. Terribles, sobre todo en estas épocas en las que el dinero no está a la vuelta de la esquina. Comercios enteros son saqueados, destruidos por las hordas que bajo el pretexto de defender causas justas, cometen todo tipo de estropicios.

Edificios públicos sufren el embate de gente sin escrúpulos que en vez de andar en la calle cometiendo todo tipo de ilícitos, deberían estar en la cárcel cumpliendo una condena. La cobardía del anonimato emerge día con día. Encapuchados le dan vuelo al malandro que llevan dentro sabiendo que la autoridad brilla por su ausencia.

Acongoja ver este tipo de comportamiento.  Entristece saber que somos más los buenos que los malos y sin embargo los malosos, gracias a que hacen más bulla que el resto de la gente, son quienes marcan la agenda de los acontecimientos.

marcha 20nov chetumal3Un acto valeroso, de repudio a ciertos comportamientos de los poderosos, finalmente, “gracias” a los belicosos, se convierte en una amenaza para el resto de la ciudadanía. Cuando la turba se libera, cuando saca a flote todo el rencor que lleva dentro, no mide sus acciones. Lo mismo le da romper ventanales de edificios públicos, como de negocios de particulares, quienes luego tienen que apechugar con los destrozos ya que, es regla general, jamás hay un solo detenido que responda por los daños.

La televisión nos trae imágenes que antaño jamás hubiésemos imaginado. Aquellas marchas que encabezaba gente notable, que luego del recorrido emitía vigorosos discursos que al día siguiente eran nota de primera plana en los llamados periódicos nacionales, ya no lo son más. Ahora a los notables no los quieren en las marchas. Los agreden física y verbalmente hasta obligarlos a salir huyendo antes de que algún demente llegue hasta a los golpes. Lo vimos con Cuauhtémoc Cárdenas, quien con todo y su prestigiado legado, recibió insultos y empujones durante una manifestación, teniendo que ser rescatado casi en vilo por sus allegados. Otro líder perredista, también supo lo que es una turba enardecida cuando en la ciudad de Veracruz, si mal no recuerdo, también tuvo que poner pies en polvorosa antes de que las cosas empeoraran.

Los políticos, no importando el prestigio que carguen a la espalda, ya no son garantía de nada. Ya dejaron de ser el fiel de la balanza. Ya perdieron bonos. Han hecho lo suficiente para que la gente común ya no los respete.

marcha 20nov chetumal4Y por eso ahora es un problema para ellos hacer acto de presencia en un evento multitudinario. Al amparo de las multitudes, no falta quien dé la nota discordante. No falta quien levante la voz y deje fluir al rebeldito que todos en mayor o menor medida llevamos dentro.

Por eso uno se reconforta cuando de pronto presencia una manifestación en la que aparte de los gritos y pancartas, no se registran acciones que lesionen a terceros. No hay actos vandálicos sino consignas y unos deseos fervientes de que las cosas cambien y no haya necesidad de andar conquistando las calles para que las autoridades competentes cumplan con sus obligaciones.

Por eso, hasta aplaude uno, incluso, el que estudiantes asuman un compromiso con la justicia y salgan a las calles a manifestar su sentimiento.

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