El atentado (I parte)

AL MARGEN

Rubén Vizcaíno A.
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El pasado miércoles 13 de marzo fui víctima de un atentado criminal, a balazos, del cual y por fortuna salí indemne.  La relatoría de los hechos es la siguiente: la madrugada del día señalado, mientras dormía en mi recámara, me despertaron varias detonaciones de arma de fuego. Debo admitir que no les di la importancia debida y seguí descansando.

A la mañana siguiente, recibí llamadas y mensajes de diversos amigos y vecinos preguntando por el incidente. Fue hasta la tarde del jueves 14 de marzo, al subir al tercer nivel de mi casa que encontré la evidencia del atentado: cristales tapizando la escalera y un bloque de vidrio del tragaluz perforado por un disparo.

La revisión del muro lateral exterior muestra el impacto de al menos dos  disparos adicionales al ya referido. De acuerdo a la opinión de expertos en armas, las balas usadas son expansivas, diseñadas para causar el mayor daño posible. El orificio de entrada es pequeño y definido, en tanto que el de salida es mucho mayor, debido a que el proyectil se fragmenta al tocar su objetivo.

Ante la falta de un organismo local para atender este tipo de situaciones, el viernes 15 de marzo acudí ante el Sub Secretario de Gobierno del Estado, Elías Antonio Prado Laguardia, habilitado como enlace de la instancia federal de atentados contra la libertad de expresión, dependiente de la Secretaría de Gobernación Federal.

Este funcionario me atendió y canalizó mi queja ante la instancia federal señalada, la cual, a través primero del Director de Recepción de Casos y Atención de Acuerdos de la Junta de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Alejandro López Herrera, escucho mi relato y dispuso que el mismo fuera atendido, de manera prioritaria, por la Agente del Ministerio Público Anabel Cárdenas Castañeda, de la Fiscalía Especial de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión.

En esa instancia se me recomendó acudir a la Fiscalía del Estado a presentar la querella, con el fin de acelerar los peritajes necesarios. Así lo hice la mañana del sábado 16 de marzo a las 7:00 am. Luego de lograr despertar a la agente del ministerio público, esta me indicó que únicamente procedía iniciar un expediente por “daños” y que para hacerlo requería presentar primero dos copias certificadas del título de propiedad de mi vivienda, así como de un recibo de luz, agua o teléfono, además de los originales para cotejarlos. Solo le faltó pedir mi acta de primera comunión.

Ni que decir de la calificación del presunto delito. Definir un atentado a balazos como “daños”, equivale a levantarle una infracción de tránsito a un sicario por intentar atropellar a balazos a su víctima. De todo esto informe al organismo federal que me atiende, en el cual encontré la comprensión y respeto inexistente en el ámbito estatal.

No tengo elementos para señalar a presuntos responsables. No es, tampoco, mi intención hacerlo de manera irresponsable. Sé y reconozco que el mío no es un caso aislado. Basta para ello recordar el incendio provocado en el bar de Pedro Flota Alcocer y el posterior ataque a balazos en su domicilio.

¿Miedo?, me preguntan y respondo que ¡desde luego!, solo quienes padecen un tipo de enfermedad mental especifica no lo sienten. No obstante, la vida me enseñó que valor no es la carencia de miedo, sino sobreponerse a él y seguir haciendo lo que debes y sabes hacer. En mi caso, ejercer el oficio de reportero.

(continuará)

8 comentarios

  1. Demaciada burocracia para un acto tan cobarde, de plano estamos indefensos ante estos atentados y la Policía bien gracias.
    Nuestra solidaridad con Don Ruben y su familia, condenamos este atentado y exigimos respuestas…

  2. Quien atenta en contra de un periodista, comete un doble delito, el de la persona y el de la libertad de expresión. Ya es tiempo de acabar con la delincuencia, empezando por dentro de las corporaciones policíacas.

  3. De acuerdo contigo.mi estimado Rubén así se las gasta la Fiscalía y ojala eso de Daños sólo.en eso quede tienes mi.apoyo y el de muchos chetumaleños

  4. Asi estan las cosas sigue la burrocracia en la fiscalia estan viendo como estan las cosas de violentas y mas bien creo protegen a la delincuencia mira que pedir documentos en lugar de ocuparse de iniciar las investigaciones quieren tener muertos como en cozumel,playa o cancun

  5. Se habrán equivocado de Casa ,eso no era para don Rubén , si este viejito no se mete con nadie ,ni se le entiende cuando está hablando ,hasta cuándo lo vez en la tele te da sueño y con esa barba horrible parece gambusino.

  6. Por una mala atencion de la fiscalia a este tipo de situaciones, muchos ciudadanos no denuncian, es tan engorroso este tramite que les facilita a los delincuentes seguir perpetrando sus fechorias, ya que no hay autoridad competente que actue en contra de ellos.

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