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Canallada de dos funcionarias en Chetumal

Una infamia imperdonablemente institucional ha sido cometida en la madriguera chetumaleña del Seguro Popular, tan mal dirigido por Gabriela Sosa Guerra. Cuatro empleadas fueron víctimas de acoso sexual desatado por un protegido de Doña Gaby, quien dejó hacer y deshacer a este enfermo influyente sin atreverse a proteger a sus empleadas.

Obligada a despedir al engendro denunciado ante el blandengue Instituto Quintanarroense de la Mujer –infernalmente dirigido por Silvia Damián López– y ante la torpe Fiscalía General del Estado, la revancha de Gaby consistió en despedir a una de las empleadas con el pretexto de un repentino recorte presupuestal; la empleada chetumaleña era sostenida con los alfileres de esos contratos que dependen del estado de ánimo de sus jefes.

El acosador es José Asís Pérez Flores –era subdirector de Afiliación y Operación–, a quien Gaby Guerra mantiene en su nómina desafiando la instrucción del Olimpo de extirparlo sin más trámite por la gravedad de las faltas subidas de tono.

Las cuatro empleadas agredidas por el protegido de la directora del Seguro Popular –o copular, según la mentalidad retorcida de la verde ecologista Gaby Sosa– aguardan justicia, sobre todo la empleada que fue despedida y blanco de una doble canallada: el acoso sexual y el despido para arrebatarle un salario que no abunda en los centros de trabajo de la capital.

Me encabrona el valemadrismo de Silvia Damián López, quien somnolienta en su sofá cama del IQM ha convertido en papel higiénico un discurso institucional que de dientes para afuera –en este caso tan nauseabundo–proclaman las instituciones con moños y jornadas de sensibilización; no generalizo, pero al menos Gaby Sosa y Silvia Damián son enemigas de las mujeres del mundo real en Chetumal.

Muy grosero el Fiscal con periodistas del sur

Este 31 de agosto periodistas del sur nos manifestamos ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos y la Fiscalía General del Estado, protestando por el asesinato de Javier Rodríguez Valladares –camarógrafo del Canal 10 en Cancún– y por unas líneas de un comunicado de la Fiscalía que negaba un atentado contra la libertad de expresión porque el camarógrafo no tenía uniforme y estaba fuera de su horario laboral; subordinados del Fiscal Miguel Angel Pech Cen –cuyo nombre no tiene la menor importancia– nos agendaron un encuentro con él para el martes cuatro de septiembre, pero una noche antes nos hablaron por teléfono para aplazarlo hasta nuevo aviso.

Influyó el escándalo desatado por la Fiscalía el sábado 1 de septiembre, cuando difundieron la captura del policía cancunense que fue chivo expiatorio, según el contundente video del negocio del inocente que derrumbó la apresurada acusación contra el primer conejo que iba corriendo por la pradera.

Hablando de Alerta Roja

Es una columna gitana inaugurada en Periodistas Quintana Roo –el portal que dirijo desde 2003– y con prolongada estancia en Novedades Chetumal hasta principios de junio pasado. La oportuna pausa me ayudó a rediseñar el contenido para hacerlo más atractivo para ti, con secciones muy interesantes y un estilo más irreverente y sarcástico.

Todo lo que se mueva y permanezca inmóvil en México –o que se haga el muerto– será materia prima de esta columna huracanada donde obsequiaré anécdotas, extractos de conversaciones, episodios rescatables e intimidades del periodismo. Será una columna chetumaleña, quintanarroense y muy mexicana.

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