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Charcos de sangre en el Caribe mexicano

Los espacios más exclusivos y distinguidos de Quintana Roo han sido agredidos por delincuentes sanguinarios que han arrebatado vidas en el Blue Parrot de Playa del Carmen, un hotel de Puerto Morelos –Hyatt Ziva Riviera Cancún Resort–, Xcaret y Mamita’s Beach, pero también en el corazón de Tulum, donde dos extranjeras murieron tiroteadas, una de ellas influencer de India: Anjali Ryot, de 25 años.

En el Blue Parrot –un club nocturno ubicado en la Quinta Avenida de Playa del Carmen– fueron inaugurados estos ataques mortíferos que en las primeras horas del 16 de enero de 2017 dejaron cinco muertos –tres de ellos extranjeros– y 15 heridos.

Originario de Córdoba (Argentina) y anclado en el Caribe mexicano desde hace 20 años, Federico Mazzoni era gerente de Mamita’s y fue ejecutado por un pistolero. Dominada por el dolor, su hermana Victoria advirtió que no iban por su familiar, sino por el dueño que había denunciado algo que irritó a los traficantes de droga. Ella se refería a Jorge Marzuca.

La zona hotelera de Cancún también ha sido escenario de matanzas y hacer un recuento de las masacres no es mi objetivo, porque los ataques sangrientos han sido detallados con precisión y a fondo en los medios de comunicación.

Lo más grave a estas alturas es la gangrena del crimen que ya no respeta los sitios que son la carta de presentación no solo de Quintana Roo, sino de México.

Este ya no es un tema de seguridad pública con patrullajes y macanas de policías con dos balas en una jodida arma. Tampoco es un asunto de la Guardia Nacional, sino de una estrategia que debe activar la próxima gobernadora –o gobernador– con el respaldo de un gobierno federal que no se ha involucrado seriamente en este tema tan grave que sigue desgarrando a los sitios más presumidos por Quintana Roo.

Se habla de complicidad y hasta de miedo de nuestros políticos, pero lo de fondo es la pérdida de un paraíso que era nuestro y de los turistas nacionales y extranjeros y del que se siguen apoderando los criminales especializados en el tráfico de drogas y en el cobro de derecho de piso del que no toman nota nuestras autoridades de polvorón.

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