Ni el Covid frena la violencia criminal

Rubén Vizcaíno A.

Escribí hace poco una columna a la que titulé LOS MUERTOS DUELEN, señalando la similitud entre las dos pandemias que nos aquejan en esta entidad: la ola criminal que no cesa y el COVID que parece igualmente indomable y feroz.

Mientras el Secretario de Seguridad Pública se divierte persiguiendo ciudadanos sin tapa boca, el rebrote de casos de COVID, especialmente en Chetumal, nos agobia y nos abruma, haciéndonos dejar de lado otros temas torales. El de la criminalidad es uno de ellos. Creo que se requiere un esfuerzo colectivo de reflexión y de acción para no dejar de lado, minimizado, un asunto de capital importancia como ese.

A diferencia de la pandemia de COVID, que será domada cuando se tenga la vacuna preventiva y los medicamentos necesarios, el crimen organizado y el desorganizado también seguirán ahí, como el dinosaurio del cuento, tal vez más fortalecidos e impunes.

Los datos oficiales, del secretariado de seguridad pública, el semáforo delincuencial y las investigaciones privadas sobre el tema son coincidentes en revelar la perseverancia de la delincuencia en Quintana Roo. A continuación, algunos de estos elementos de prueba recabados.

La investigadora Claudia Elena Arias Aguilar, con datos oficiales elaboró un mapa que refleja el índice de la tasa de homicidios en los municipios del país, por cada 100 mil habitantes. Los datos son de 2019 y establecen que tres municipios de Quintana Roo se ubican entre los 10 primeros, los de mayor número de homicidios dolosos reportados.

El primer lugar fue Tulum, el segundo Solidaridad y el séptimo Benito Juárez. Esos datos, reitero, son del 2019. Pero en este 2020 la cosa no parece variar. Al respecto el Semáforo Delictivo reportó: 59 homicidios en enero, 65 en febrero, 64 en marzo, 50 en abril y 41 en mayo.

De igual modo, se registraron, oficialmente, 54 violaciones sexuales en enero, 61 en febrero, 59 en marzo, 30 en abril y 24 en mayo. Los feminicidios también resultan preocupantes; 6 casos reconocidos de este aberrante delito, tan solo en los primeros 5 meses de este año.

En el mismo periodo se han denunciado 3,980 robos a casa habitación, comercios y vehículos. Reitero: casos DENUNCIADOS, aunque ya se sabe que infinidad de este tipo de delitos no se denuncian ante la falta de efectividad de una instancia como la Fiscalía, que procura todo, menos justicia.

Entiendo la imperativa necesidad de sumar voluntades para frenar la pandemia del COVID, reconozco el trabajo esforzado de la tropa policiaca y lamento la muerte de elementos en el cumplimiento de las órdenes recibidas. Pero lamento aún más el protagonismo estéril de un personaje como Jesús Alberto Capella Ibarra, que parece disfrutar la angustia ciudadana.

Estoy convencido que hay limites que no deben cruzarse. Uno de ellos, sin duda, es el respeto a la inteligencia de los hombres y mujeres que habitamos en esta entidad. Privilegiar el dialogo por encima de la fuerza bruta. En vez de policías acosando ciudadanos, quisiera ver a empleados de la secretaria de salud, los de la COFEPRIS, por ejemplo, o los inspectores de vía pública. 

Cualquiera que tengamos la certeza de que seguirá aquí cuando termine la pandemia y NO un burdo remedo de Rambo usando la fuerza pública en contra de aquellos a quienes debiera proteger.

Hasta la próxima.

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