Dantesco: más decapitados amanecen en el martirizado Cancún

Cancún está ensangrentado, herido por una jauría criminal de muchas garras que atenta contra su salud como destino turístico, el más importante de México y solitario en el privilegio de ser besado por el Mar Caribe. Las matanzas son algo cotidiano en su bella piel azul y verde, porque se asesina a pleno día y en zonas concurridas ante el espanto de niños y ancianos.

Tres cuerpos decapitados y descuartizados –dos hombres y una mujer– sorprendieron a una trabajadora cuando estaba por abordar su autobús en Cancún cuando casi amanecía el sábado reciente. Una manta cercana contenía amenazas contra el Vicefiscal de la Fiscalía del Estado, el Consejero Jurídico estatal y el Subsecretario Municipal de Seguridad Pública.

Deslizan que la mujer tenía entre 18 y 22 años y los hombres 35 en promedio. Los tres decapitados nos cuentan una historia de terror en Cancún, martirizado por una violencia que impacta en personas dedicadas al narcomenudeo, pero también en inocentes sedientos de paz que desean disfrutar el envidiable privilegio de habitar este paraíso de acuarela.

El desafío es tremendo para el Fiscal General del Estado, Óscar Montes de Oca Rosales, un forastero que en la Ciudad de México asimiló destreza en la procuración de justicia. Su perfil es el indicado para enfrentar el brote de rabia humana y a la vez inhumana que se manifiesta en Cancún y alcanzó a la perdida comunidad maya de San Francisco Aké, en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, donde un curandero de 60 años fue asesinado a balazos por dos pistoleros que huyeron en motocicleta. Don René curaba con hierbas milenarias y fue alcanzado por cuatro balas que le arrebataron la existencia a la puerta de su vivienda.

Imposible no horrorizarse ante la tragedia que se propaga como tumor maligno, desgarrando destinos como Cancún y Playa del Carmen, pero sin dejar fuera de su órbita al pequeño Limones del sur del estado y a Bacalar y nuestra capital chetumaleña.

Las cifras de la mortandad van en aumento en 2020 y muestran una frecuencia de dos homicidios al día, concentrados en Cancún. Lo grave es la persistencia de números sangrientos que en 2019 colocaron en la antesala del infierno a nuestros principales polos turísticos donde las alcaldesas Mara Lezama Espinosa (Cancún) y Laura Beristain Navarrete (Playa del Carmen) son figuras decorativas porque Jesús Alberto Capella Ibarra –titular de Seguridad Pública estatal– asumió el control de sus policías con un Mando Único convertido en escandaloso y caro fracaso.

Sacrificio inútil con la hora de Quintana Roo

En temporada de invierno –como la que está en curso inicial– la penumbra predomina a las seis de la mañana y se prolonga por muchísimos minutos, soportada por los barrenderos que en la negrura mueven la escoba en nuestras calles y avenidas semi desiertas.

Los estudiantes con una hora de adelanto permanente –en comparación con los alumnos de Yucatán y Tabasco– también son sometidos a un sacrificio muy pesado que debe ser replanteado para evaluar sus prometidos beneficios en el turismo de la zona norte y en la disminución de nuestro gasto en energía eléctrica.

Recordemos que mientras gran parte de México atrasa una hora el reloj en otoño e invierno –a fines de octubre y hasta principios de abril, cuando la primavera apenas germina–, en Quintana Roo mantenemos la hora de adelanto por todo el año sin que nuestros políticos expongan las ventajas de esta penitencia.

Ha llegado la hora de tomar una decisión para tener un horario similar al de gran parte de México, evitando de paso confusiones en los desplazamientos regionales. Aferrarse al error prolonga un castigo infligido en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto con el voto de los diputados de todas las bancadas.     

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