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De crímenes a crímenes

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Novedades Chetumal
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Raymundo Maldonado Benítez tenía 68 años de edad y era un terapeuta jubilado del Hospital General. Vivía solo, y el 1 de diciembre pasado fue asesinado. Su cadáver fue descubierto esa mañana, atado de pies y manos. El homicidio ocurrió en una zona de prestigio en Chetumal, a un costado del Parque del Queso,

La Procuraduría de Justicia no ha reportado el menor avance en la supuesta investigación, y en nada ayuda el unánime desinterés social, incluyendo a sus compañeros de trabajo en el Hospital General donde brindó sus servicios.

La vivienda que fue escenario del crimen permanece desde entonces bajo custodia de la Policía Preventiva Municipal, cuyos sellos advierten que la pasará muy mal quien se atreva a romperlos, con base en el artículo blabla.

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Lo dañino en este caso es el interés que relaja en exceso a una Procuraduría de Justicia acostumbrada a reaccionar ante las presiones, como ocurrió con los homicidios de mujeres en Cancún.

Y aunque todo asesinato es condenable, el de un hombre de edad avanzada debe generar oleadas de indignación y reclamos, ausentes en una capital del estado que ya es insensible ante estas agresiones fatales.

Admito que al escribir esta columna no me tomé la molestia de localizar al Procurador, ya que el tema de mi texto es el glacial desinterés que se manifiesta en todos los planos, desde la Procuraduría que se cubre en el cobertor del “no me está permitido informar porque la ley lo prohíbe”, hasta un gremio de trabajadores de la salud que no da la mínima importancia al asesinato de uno de los suyos.

Los vecinos rezaron por su alma y colocaron flores y veladoras a la entrada de la vivienda donde fue asesinado Raymundo Maldonado, una víctima que ha sido sepultada por nuestro olvido.

Saber de todo tipo de delitos de alto impacto erosiona nuestra capacidad de indignación. Es probable que un lector promedio tenga acceso a un promedio de cinco homicidios por día, ocurridos en Quintana Roo o más allá de nuestro estado.

Tal exposición desplegada por todos los medios a nuestro alcance nos insensibiliza, hasta convertirnos en autómatas con la piel muy dura, hasta clasificar el homicidio de un terapeuta en noticia de un día, aunque ocurra en nuestro entorno.

2 comentarios

  1. No sera tan extenso mi comentario, no es que seamos insensibles o que hayamos caído en la indolencia, es que sabemos que de nada serviría. . . Ademas no hay parientes que los estén apurando aunque tengan que
    darles para la «gasolina».

  2. No es pariente o amigo de algun funcionario de primera, no tiene dinero, no es un personaje importante… osea es «x»… Aaaaaaah pero si fuera familiar de algun politico de peso ya tuvieran a los asesinos.

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