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Despierta, diputada Iris Mora

El Congreso de Quintana Roo permanece en la confortable y ofensiva modorra, siendo incapaz de reaccionar ante un tema que los involucra: el pretendido traslado del Centro Deportivo de Alto Rendimiento (CEDAR) que sería desmantelado en Chetumal para ser instalado en Cancún, intentona del tóxico Antonio López Pinzón, titular de la Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo (Cojudeq).

Sea rumor o tentación, el posible traslado del CEDAR movilizó a padres de familia que se manifestaron ante la Cojudeq. Su justo reclamo debe ser atendido y hay instancias a la mano porque a tan solo 300 metros permanece anclado el Congreso local, con predominio de la 4T: Morena, Verde Ecologista y PT.

De algo tiene que servirnos el desplazamiento del “Congreso del Cambio” para dar paso a esta 4T que hasta hoy ha sido decepcionante por lacayuna ante el gobernador Carlos Joaquín González y por su extrema incompetencia y cinismo, porque a los “señoritingos” –con tu permiso, Presidente Andrés Manuel– se les ha ocurrido la insultante idea de darse vuelo con sus reelecciones en racimo. Los 25 angelitos quieren reelegirse por cuatro períodos consecutivos, permaneciendo 12 años en sus curules.

Quien preside la Comisión de Deporte es la futbolista cancunense Iris Mora Vallejo, del PRD. Ella domina el tema deportivo y está obligada a intervenir para llamar a cuentas a López Pinzón, cuya insensata mudanza ocurre en una temporada de hipersensibilidad política por la versión del traslado de nuestra capital a Cancún, un chisme de lavadero que le metió mucha presión a la alcaldesa de ese polo turístico, Mara Lezama Espinosa, quien anda en campaña y quiere ganar terreno en la desconfiada capital, seducida y burlada tiro por viaje.

Otro involucrado es Fernando Méndez Santiago, director del inútil Instituto Quintanarroense de la Juventud que tan solo le sirve de caja nada chica a su titular, sin dejar el mínimo beneficio a la juventud. La renta de las instalaciones del IQJ ronda los 90 mil pesos mensuales y es un desperdicio, sobre todo en tiempos de pandemia.

Nuestra capital se la están llevando en cachitos. Ha perdido vigor y protagonismo porque tan sólo es un lugar aburrido para hacer acto de presencia, ya que todos quieren estar en Cancún pero sin que se estancia se refleje en acciones significativas para la población.

El chetumaleño tiene contadas figuras en posiciones de poder y si bien el cascarón de su capital es inamovible, en los hechos todos quieren estar en Cancún, como el grosero Antonio López Pinzón.

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