Doble feminicidio y un grito de justicia

Una madre y su hija de 17 años murieron la noche del 23 de agosto de 2018, acuchilladas en casa por un adolescente que atacó con furia a la estudiante del CBTIS 72 porque había roto el noviazgo. El doble homicida se lanzó de inmediato contra la mamá cuando intentó auxiliar a su pequeña, en la localidad maya de Felipe Carrillo Puerto.

En su agonía –con la madre muerta a unos metros–, la menor Elisa deletreó a los vecinos el nombre del agresor de 16 años que logró escapar, aprovechando el desconcierto de quienes salían a la calle. Apenas con signos vitales, la muchachita fue trasladada en una ambulancia al Hospital General de Chetumal, donde fue declarada muerta.

El doble feminicidio ocurrió en la cabecera municipal de un municipio maya a menudo apacible, pero que durmió con un aliento de pesadilla que se multiplicó al amanecer, bañando a todo Quintana Roo y al país por las dimensiones del ataque escalofriante, nada común en este apacible escenario de la prolongada Guerra de Castas.

El estudiante del CBTIS fue capturado tres días después para ser trasladado a la Fiscalía General del Estado e internado de inmediato en el Centro de Ejecución de Medidas para Adolescentes (Cema) de Chetumal, donde avanza el juicio ya sin reflectores.

La primera versión oficial precipitada –“robo con violencia”– enardeció a decenas de carrilloportenses que se manifestaron ante la Vice Fiscalía. Dos hijos de Santos Roberta –la madre asesinada, de 53 años– concentraban dolor y coraje porque el doble homicidio no había sido calificado como feminicidio.

El profesor Alberto Itzá Cobá, hijo y hermano de las “mujeres humildes de sangre maya” –como él las describe a fines de diciembre ante una taza de café servida en El Viejo Molino– derrama un dolor que por momentos eclipsa su mirada. Conversamos y cuenta que la madre recibió nueve puñaladas y 11 su hermana, una gemelita.

Alberto, quien radica en Chetumal, revela que el asesino fue sorprendido atacando a la indefensa novia para rematarla en la calle. Antes había acuchillado a la madre, quien reposaba en una hamaca de la sala e intentó incorporarse al escuchar los gritos de pánico de Elisa, quien había terminado una relación que generaba tremenda desconfianza en su familia.

Elisa intentó escapar y pedir ayuda a los vecinos, pero a las 10. 30 de la noche las casas y tiendas cercanas estaban cerradas; los gritos de pánico y dolor alertaron a hombres y adolescentes que salieron de inmediato a la calle, en la colonia Leona Vicario.

Inclinada hacia la muerte, la jovencita fue trasladada al Hospital General de Chetumal porque el Hospital de Carrillo Puerto no está equipado para urgencias de esta naturaleza. Dos horas valiosas fueron perdidas en la batalla por la vida de Elisa, quien según su hermano Alberto habría cumplido 18 años este 1 de enero.

Con la investigación la Fiscalía reclasificó como feminicidio lo que había considerado homicidio en la etapa inicial, pero para Alberto Itzá es una injusticia que el adolescente asesino tan sólo sea condenado a cinco años de prisión, aunque haya matado a dos mujeres.

“La pena máxima de un menor de edad feminicida es de cinco años, pero pierden de vista que asesinó cobarde y brutalmente a mi madre y a mi hermanita. La autoridad decidió hacer una sola carpeta para los dos feminicidios ¿Qué clase de leyes son estas?

“Señor gobernador Carlos Joaquín González, ¿con cinco años de prisión usted me asegura que este muchacho no volverá a matar? Mi familia tiene miedo”, escribió en su Face.

Al profesor Alberto Itzá lo desalienta la insensibilidad política que incluye al presidente municipal José Esquivel Vargas, “Chak Me’ex”, quien siendo alcalde electo –postulado por PAN, PRD y Movimiento Ciudadano– les entregó una despensa, pero ya en la silla ha sido muñeco de nieve.

Confiesa que le envió múltiples mensajes a la senadora Marybel Villegas Canché (Morena), quien “me ha contestado que pronto se pondrá en contacto conmigo e incluso me pidió todos mis datos, pero hasta hoy su agenda sigue ocupada; quizá no es de su interés porque mi madre y mi hermanita no eran famosas y todo queda en el discurso”.

Alberto Itzá lamenta que el respaldo institucional haya sido cortado de tajo, como otra cuchillada sin testigos. En estas condiciones su familia desgarrada tiene que reanudar el camino con sus propias fuerzas.

Los 18 años que no pudo cumplir Elisa este 1 de enero fue alcanzados por su hermana gemela Julissa, quien batalla en lo cotidiano en un hogar destrozado y con heridas abiertas. “Aquí está tu hermanita gemela Julissa extrañándote mucho, igual que todos nosotros”, le escribió Alberto a su hermana Elisa ausente.

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