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A dos años del huracán AMLO y la madriza electoral

Hace dos años impactó en Quintana Roo el huracán Andrés Manuel, quien en el tercer intento inventó a su partido Morena para conquistar la Presidencia de sus obsesiones. López Obrador lo hizo con un golpazo de autoridad, triturando a sus adversarios José Antonio Meade Kuribreña –del PRI, Verde Ecologista y Nueva Alianza– y al panista Ricardo Anaya Cortés, apoyado por el PRD y Movimiento Ciudadano.

El tabasqueño deshizo el mapa político de nuestra entidad caribeña, alterado por vez primera en la elección del cinco de junio de 2016, cuando Carlos Joaquín González expulsó al PRI de Palacio de Gobierno para convertirlo en apestado por haber sido instrumento del gobernador cozumeleño Roberto Borge Angulo, preso y humillado hasta ahora en una temible cárcel del estado de Morelos

El de 2018 era el segundo nocaut consecutivo que enviaba a la lona a los priistas y el primero que sufría “el gobierno del cambio” encabezado por Carlos Joaquín, cuyos aliados electorales fueron masacrados en las urnas, salvando contadas posiciones.

López Obrador impulsó el “carro completo” de Morena en las cuatro diputaciones federales. Ganaron por obra suya Adriana Teissier Zavala, Patricia Palma Olvera, Mildred Ávila Vera y Jesús Pool Moo, casi todos con pasado priista.

La fórmula morena vencedora en la batalla por el Senado: Marybel Villegas Canché y José Luis Pech Várguez, ambos con trayectoria priista y en posiciones de la alta burocracia.

En esa elección fueron disputadas las 11 presidencias municipales y Morena ganó las tres con mayor peso político: Benito Juárez (Cancún), Solidaridad (Playa del Carmen) y Othón P. Blanco, donde reposa nuestra capital chetumaleña. Mara Lezama Espinosa, Laura Beristain Navarrete y Hernán Pastrana Pastrana fueron depositados en las sillas por las rachas huracanadas de AMLO.

López Obrador ha cometido muchísimos errores y horrores en la Presidencia, pero ese es otro tema para profundizarlo. Importa aquí porque su leve o significativo desplome en la aceptación evita que sea la fuerza desequilibrante de 2018, dejando más expuestos a los candidatos que disputarán en 2021 las cuatro diputaciones federales y las 11 alcaldías.

A la chetumaleña Patricia Palma le costaría más trabajo la reelección. Su diputación es la que más peligra, pero también tendrá que aplicarse mucho la cozumeleña Adriana Teissier, quien envió al contenedor de las inmundicias los sueños de triunfo de Miguel Ramón Martín Azueta, quien sudó estrechando miles y miles de manos para ser humillado por una dama que no abandonó el jardín de su casa en toda la campaña.

Será muy pareja la batalla por las alcaldías y no hay un claro favorito, aunque Morena parte con el mejor armamento, apenas reforzado por el Verde y el PT. Peligra en serio en la capital porque la muerte de Don Hernán Pastrana desintegró el proyecto, dejando al inexperto Otoniel Segovia en una posición tan complicada, sin margen de maniobra por la aguda anemia financiera y con un equipo muy deficiente.

El cetro de la capital caribeña del queso de bola quiere defenderlo Morena con Yensunni Martínez Hernández (Síndico municipal) y Luis Gamero Barranco –secretario particular de Otoniel Segovia–, pero alzan la mano el profesor Florentino Balam Xiu y Roberto Erales Jiménez, diputado local del PT. Otoniel no se quiere exponer a una humillación en las urnas y hace bien.

Como retadores no se asoman pretendientes vigorosos, pero un buen candidato puede ser competitivo y hasta ligero favorito en una mega alianza de la Sonora Santanera: la Boa, también poderosa para la recuperación de Playa del Carmen, plaza que tanto interesa al gobernador Carlos Joaquín y donde tiene una espinita clavada, porque hizo todo lo posible por celebrar la reelección de Cristina Torres Gómez en 2018, fracasando en el intento por el factor AMLO que no se repetirá, al menos con esa categoría máxima.

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