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El chetumaleño dejó de brillar en los gabinetes del gran Palacio

Cuando menos en los últimos tres sexenios el político chetumaleño ha ido perdiendo cualidades para ser convocado al gabinete por la puerta grande, de tal forma que ahora cuesta y mucho señalar a cinco o seis figuras calificadas para desempeñar tareas sobresalientes en el equipo de la gobernadora electa Mara Lezama.

El papelón de la chetumaleña Rosa Elena Lozano Vázquez como titular de Desarrollo Económico es muestra de ello, porque su fantasioso Recinto Fiscalizado Estratégico para la frontera sur ha sido una patraña. Por ella el capitalino no tiene autoridad moral para pedir posiciones en el equipo de Mara, quien debe rodearse de quintanarroenses aptos para la gran encomienda que tendrá a partir del 25 de septiembre.

Mara Lezama está en deuda con todo Quintana Roo, porque en los 11 municipios cosechó una votación que le permitió noquear a sus contrincantes más destacados: Laura Fernández Piña (PAN, PRD y Confianza por Quintana Roo) y el Doctor José Luis Pech Várguez, del Movimiento Naranja.

A bordo de Morena, Mara tiene el mayor respaldo electoral desde los tiempos de Mario Villanueva, quien arrasó en 1993. Como en aquel tiempo de esplendor priista, Mara no tiene que preocuparse de lo que haga una oposición refugiada en alguna galaxia remota, pero en su variado equipo tiene una constelación de mujeres y hombres preparados para alinear.

Y claro que hay chetumaleños con capacidad comprobada, pero algunos quedan descalificados por haber apoyado a otros candidatos. Otros son impresentables por sus malos antecedentes, pero hay figuras notables que estará revisando Mara a conciencia sin darse el lujo de permitirles una curva de aprendizaje, ya que el desafío palpita en cada área de gobierno y la presión no dará tregua.

El capitalino tuvo su etapa dorada en el gobierno del chetumaleño Mario Ernesto Villanueva Madrid, quien inundó a su gabinete con hombres y mujeres del sur, como Héctor Esquiliano Solís y la inolvidable Sara Esther Muza Simón. Incluso el cozumeleño Félix González Canto les dijo jugada y el más representativo fue Eduardo Espinosa Abuxapqui, a quien le permitió concluir su período como alcalde para que tomase las riendas de la Secretaría de Gobierno, más funcional en aquel tiempo.

El chetumaleño fue teniendo funciones más restringidas y hasta de adorno con el priista cozumeleño Roberto Borge Angulo, hechura de su antecesor Félix González. Con Beto Borge destaca Rosario Ortiz Yeladaqui, quien como Oficial Mayor asumió la responsabilidad política de la dañina ‘reingeniería’ que abonó la desgracia electoral del PRI en 2016.

Con Carlos Joaquín el chetumaleño defraudó –mención destacada merece Manuel Alamilla Ceballos como Oficial Mayor– y era previsible el desplazamiento de priistas chetumaleños identificados con Beto Borge, como Raymundo King de la Rosa, Pedro Flota Alcocer y Arlet Mólgora Glover.

Ahora con Mara Lezama el chetumaleño tendrá que ir ganando su espacio con capacidad demostrada en la cancha, no por el simple hecho de ser de la capital. Las cualidades las tienen, pero tendrán que ir conquistando terreno para no ser los de relleno y diligencieros.

Cancún está llamado a ser el nuevo semillero político y de la alta burocracia en el gobierno de Mara Lezama, quien ha tenido su campo de acción en el municipio de Benito Juárez y tiene identificados a los cancunenses más aptos para una misión muy complicada en todos los frentes.

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