El delfín y las rémoras: la estrategia del gobernador

Rubén Vizcaíno A.
www.periodistasdelcaribe.com

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Me asombra escuchar y leer con insistencia las quejas de los priístas y de la oposición respecto a la falta de trayectoria, carisma y capacidad de las diputadas locales Berenice Polanco y Arlet Mólgora, así como al respaldo descarado que exhibe Roberto Borge Angulo hacía su Delfín, el también diputado local José Luis Toledo, en su búsqueda de la nominación a las candidaturas de los tres distritos federales en los comicios del año entrante.

Se argumenta que las diputadas “no levantan” en el ánimo popular. Que hay otros y otras con más merecimientos, trayectoria y capacidad. Que el placeo a Toledo Medina y la obstinación de meterlo a la “jugada grande” son irrelevantes en este momento, porque las condiciones actuales “son otras” y, por tanto, el mandatario Estatal no puede garantizarle que será candidato a la gubernatura en el 2016.

Se trata, creo, de medias verdades. De no entender el marco de referencia. De no estudiar los antecedentes, la historia política del Estado y; sobre todo, el axioma sobre oportunidad y circunstancia.

berenice y arletVayamos por partes: las limitaciones de Berenice y Arlet son más que evidentes y por supuesto que hay otros y otras priístas con virtudes políticas y de capacidad demostrada infinitamente superiores. Sería dramático para el PRI que no los hubiera. Es verdad, también, que la diputación federal no le garantiza nada a Toledo Medina, ahora que será el presidente priísta quien designe al que abanderará a ese partido en la contienda del 2016.

La pobreza política de ambas diputadas locales es, paradójicamente, la razón que las impulsará a ser diputadas federales. ¿Alguien duda que ganarán los comicios?, No lo creo. Pero tampoco le harán sombra a Toledo Medina, cuando se dé la gran decisión. Y de eso, precisamente, se trata.

De los siete gobernadores que ha tenido el Estado, seis fueron nominados como candidatos cuando fungían como legisladores federales. Solo uno, Joaquín Hendricks, no lo era, pero su designación obedeció al histórico rompimiento entre el entonces gobernador Mario Villanueva y el presidente Ernesto Zedillo, quien se había inclinado por la diputada federal Addy Joaquín. Antecedente que no creemos que se pueda repetir.

La constante histórica púes, determina que ser diputado federal o Senador, en el momento de la designación del candidato a la gubernatura, los convierte en aspirantes automáticamente.

Descartado Félix González Canto, impedido constitucionalmente para repetir, solo quedaría, en la imaginaria política y los antecedentes históricos, seleccionar al candidato entre los tres diputados federales. Mejor escenario posible para el Delfín de Roberto Borge: imposible de imaginar. Aunque tampoco, como ya expuse, es garantía.

Pero le abrirá la oportunidad y lo pondrá frente a la circunstancia. Esa es la estrategia apuntada, dictada y puesta en marcha por el gobernador, quien hace, simple y sencillamente, lo que tiene que hacer.

Apuntala a José Luis Toledo, es cierto, pero lo hace de manera inteligente; al nominar a dos mujeres para contender por las otras dos diputaciones federales. En el CEN del PRI estarán, seguramente, felices de ver facilitada su necesidad para cumplir con la cuota de género.

Al momento de darse la negociación para esas tres nominaciones, Borge Angulo llevará consigo, para presumir, otros elementos de juicio que también pesarán: los resultados aplastantes del proceso local pasado, en los que recuperó para su partidos cinco municipios, que no es asunto menor, así como el desmembramiento de los partidos de oposición en la entidad, que no se vislumbra como puedan reponerse a mediano plazo, y el recién exhibido control de casi todos los medios escritos, radiales y televisivos del Estado que le garantiza una campaña a modo para mantener la hegemonía priísta sin contrapesos.

En lo inmediato, ese es el panorama político en el Estado ¿Puede cambiar?: ¡Por supuesto que puede!. Pero ese será el tema de otra columna.

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