Principales

¿El timón del Congreso para un priista?

alertarojanew1

.

.

.

Novedades Chetumal
.

La pesadilla muerde las entrañas de los diputados priistas que por vez primera no son los amos del juego cuando es disputado el timón del Congreso local. En este resbaladizo escenario los pactos de unión son tan efímeros como el bacheo de las calles chetumaleñas, y las apuestas están en su apogeo.

El antecedente más inmediato en esa arena se remonta a marzo de 2005, cuando el PRI sin mayoría legislativa tuvo que pactar con Convergencia para contener a las hordas perredistas que tenían como comandante agraviado al “Chacho” Juan Ignacio García Zalvidea, su ex candidato a la gubernatura.

Conmocionado el gobernador Joaquín Hendricks por la bofetada de una derrota inimaginable, su sucesor Félix González Canto cortó de tajo la ofensiva de una oposición panista y perredista que se lanzó con sables a la conquista de la Presidencia de la Gran Comisión del Congreso.

Como era de esperarse, los panistas fueron doblegados y el PRI obtuvo una victoria dolorosa, ya que evitó que ese poder cayera en manos de los aguerridos perredistas –entre ellos Marybel Villegas Canché–, aceptando el desplazamiento de su diputado plurinominal Efraín Villanueva Arcos, quien procedente de la Secretaría de Gobierno sentía en el paladar la silla reina del Legislativo.

El chetumaleño Manuel Valencia Cardín –diputado de Convergencia– fue al final del duelo de vencidas el primer legislador no priista desde 1975. Pero un gobernador tricolor inclinó la balanza en ese episodio.

Pereyra-CJ2Ahora los priistas no tienen en la gubernatura a uno de los suyos, y Carlos Joaquín González tendrá una participación discreta pero no menos contundente en la definición del futuro liderazgo legislativo. Y si hay un priista con posibilidades –jugada maestra de ajedrez – ese es el playense Juan Carlos Pereyra Escudero, tan cercano al futuro mandatario.

Otros priistas están descartados y se desenvuelven en un tablero de pesadilla, condenados al matadero como reses, ya que el poder supremo ya no pertenece a uno de los suyos, aunque una de las fortalezas de Carlos Joaquín consiste en el dominio de su psicología y motivaciones. Por algo fue un priista que emprendió el vuelo hasta posarse en Palacio de Gobierno, desafiando tempestades que lo fortalecieron hasta convertirlo en fenómeno electoral.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

dieciocho + 18 =

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba