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“El Toro de Chetumal” tiene la mesa servida por los bueyes que van de salida

Manuel Salvador Pérez Alavez es el único candidato independiente que compite por una diputación, la del distrito XIV en el sur. Va por la libre y le gusta que le llamen Manolo, el Toro de Chetumal.

Abunda el coraje en grandes sectores de la población por el decepcionante desempeño de sus diputados, tan alejados de sus necesidades y metidos de lleno en lo suyo, con una agenda dictada por apetitos personales porque se dan la buena vida cobrando dietas jugosas, con privilegios adicionales injustificables en esta temporada de anemia financiera, como el pago de asistentes y la renta de sus 25 casas de supuesta gestión social.

El Congreso de Quintana Roo es de los más caros del país y a la vez más improductivo, con diputados farsantes de Morena, PAN, PRD, Verde Ecologista, PT y PRI que en cada oportunidad van en fila india para dar la puñalada a su pueblo sin el menor remordimiento.

Este maltrato sistemático puede ser aprovechados por El Toro de Chetumal para plantarse como alguien diferente, con una agenda que gire en la órbita de la ciudadanía y no del gobernante en turno.

El Toro de Chetumal es nieto de Pedro Pérez Garrido, un valiente líder social asesinado con arma de fuego un 23 de octubre de 1952, en tiempos de Margarito Ramírez Miranda. Quien lo mató cerca de Palacio de Gobierno fue Inocencio Padilla, Jefe de los Servicios Estatales de Salud.

Este antecedente de sangre le concede al Toro de Chetumal todo el derecho a representar para bien a este distrito que abarca parte de la capital y localidades de Othón P. Blanco como Carlos A. Madrazo, Xul Ha y Subteniente López.

Quienes sean candidatos de los partidos carecen de autoridad moral para pedir de nuevo el voto de confianza, ya que han visto la cara de estúpidos a los electores. Hablo principalmente de Morena y del PAN, los partidos líderes en sus fallidas coaliciones.

Habrá que vigilar los desplazamientos del Toro Manolo, quien se planta como un astado diferente entre tanto buey de yunta goloso y muy bien tratado a punta de billetes que han corrompido sus endebles principios morales.

Pero este ganado bovino confía en la ingenuidad de los ciudadanos que saben castigar a quienes los defraudan con tintes de traición.

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