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INAH contra el turismo

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La imposición de un cobro adicional para poder ingresar teléfonos celulares o cámaras digitales portátiles a las zonas arqueológicas quintanarroenses a partir de este mes, ha causado gran rechazo e inconformidad entre los turistas. Porque con justa razón consideran un abuso lo de pagar 45 pesos por llevar sus dispositivos móviles, además de los 65 pesos por el boleto de entrada personal.

La medida aprobada por los diputados federales y aplicada por el casi extinto Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha sido calificada por turistas nacionales como una ocurrencia similar al cobro de impuestos por ventanas y mascotas que impuso el controvertido presidente Antonio López de Santa Anna.

Y es que el INAH antes de este 2016 solo cobraba por el ingreso de cámaras y equipo de grabación profesional, pero no por las diminutas cámaras de los teléfonos celulares, fieles acompañantes de turistas de todas las edades y nacionalidades.

zona arqueologica4Lo injusto del caso es que muchos de los turistas que visitan Tulum y otras zonas arqueológicas utilizan sus celulares solo para tomar un par de fotos de recuerdo, por lo que la cuota de 45 pesos les parece completamente desproporcionada.

Empresarios y promotores culturales consideran que la nueva cuota para smartphones y cámaras atenta contra el turismo en Quintana Roo, porque a través de las redes sociales que se alimentan con la cámara del teléfono celular, como Instagram, Facebook o Twitter, la entidad recibe una intensa promoción gratuita. Al poner este candado monetario muchos visitantes optarán por no pagar el sobre precio y las zonas arqueológicas tendrán menos presencia en la red.

La polémica está encendida, pero al parecer no hay marcha atrás porque en los cálculos del INAH los beneficios económicos de su retrógrada imposición superan los efectos negativos. Vaya miopía.

Por cierto, la invisible delegada federal del INAH en Quintana Roo, Adriana Velaźquez Morlet, como de costumbre no ha dicho ni pío sobre el asunto, menos en estos momentos que debe estar muy ocupada pensando en su futuro, ya que la dependencia como tal desaparece para fusionarse con la naciente Secretaría de Cultura.

Los recortes iniciaron este enero, dando de baja a todos los trabajadores eventuales o de contrato, mientras los 110 empleados de base están en la incertidumbre, junto con su delegada que podría terminar su largo reinado en el INAH con la desaparición del instituto.

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