Isaías Capeline a dos años de su ejecución

El 14 de julio de 2016 un comando acribilló a Isaías Capeline Lizarraga –Director de Gobernación del gobernador Roberto Borge Angulo– y a su chofer Felipe Casillas Méndez. A las 12.45 horas comenzó el relampagueante ataque con metralletas R-15 en el fraccionamiento Cumbres de Cancún, cuando ambos iban en una camioneta oscura y fueron interceptados desde un vehículo en movimiento que vomitó balas.

La ejecución de Isaías Capeline ha sido la de mayor impacto político en tierras caribeñas, ya que este chetumaleño robusto fue un hombre de todas las confianzas de Beto Borge, quien en esas horas amargas enfrentaba las primeras rachas de su cruel destino: Carlos Joaquín González contra Beto y marea había triunfado en la batalla cumbre por la gubernatura, a bordo de la simbólica coalición PAN-PRD.

La noticia sangrienta se propagó con las alas del Facebook, grupos de WhatsApp y portales de internet. El ataque que dejó inertes en sus asientos a Capeline y a su chofer amigo fue el principal expediente de Carlos Arturo Alvarez Escalera –Fiscal General del Estado–, quien ya sabía que su posición era un toro mecánico a punto de derribarlo, ya que el gobierno del cambio no iba a aceptar a un Fiscal heredado por Borge.

Alvarez Escalera atribuyó la mortífera agresión a la delincuencia organizada; desde entonces la investigación ha permanecido congelada y Miguel Angel Pech Cen –el Señor Fiscal– no ha anunciado el mínimo avance; vamos: ni ha lanzado por compromiso alguna acción prometedora para evitar que el doble homicidio quede impune.

Familiares de Isaías Capeline contactaron por teléfono al periodista Rubén Vizcaíno Aguilar –Zarpazo Político y Omelette Político–, lamentando que la investigación haya sido archivada sin mayor explicación o justificación. Denunciaron incluso que no hay líneas de investigación, lo que confirma un abandono total del caso.

Isaías Capeline fue un alfil muy eficaz para Beto Borge y lo apoyó desde que era precandidato a la gubernatura. Fue un policía secreto que desempeñó con mucho celo su papel a menudo nebuloso, cumpliendo las tareas encomendadas por un gobernante visceral que movió muy mal todas las piezas de ajedrez, desembocando en su jaque mate que lo mantiene en prisión y despreciado por medio planeta.

El borgismo tatuado de Isaías Capeline no debe ser excusa para que el Fiscal General mantenga en la bodega repleta de telarañas la investigación, porque estamos ante una ejecución con tintes políticos cuyas interrogantes parten de los familiares de Capeline y son replanteadas por quienes mantenemos viva la llama del derecho a saber quiénes fueron y por qué, para que la verdad histórica no sea invadida por la maleza de las leyendas urbanas y las especulaciones viperinas.

un comentario

  1. Ese pendejo sabía de mi querida y me torció con mi ex mujer. Me sabía algunos secretos (incluso de mis maridos) y por eso le di el puesto. Pero era un adicto (el me conseguia coca de la buena) y estuvo preso por fraude, ni la preparatoria terminó. Se le subió la caca al coco y se puso a cobrar derecho de piso a los cárteles en Cancún. Si ni mi ex jefe Peña Nieto los controlaba!!!.
    Era obvio que se lo iban a chingar. Feliz yo, felices los cárteles y felices a todos los que jodía.

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