El ISSSTE no puede ser hospital COVID en Chetumal

Carlos Barrachina Lisón

En momentos de crisis no es cuestión de volverse locos, sino de imaginar alternativas posibles. Está claro que el gobierno no ha sabido coordinar, ni gestionar. También lo es que la secretaria de Salud no aparece ni lidera nada y que Juan de la Luz Enríquez Kanfachi, está encerrado en su domicilio de la CDMX (en estas circunstancias no quiere saber nada de Quintana Roo). 

Sin embargo, entre todos, hemos de llamar a la cordura y ser inteligentes. A día de hoy Othón P.Blanco tiene reconocidos 1,231 contagiados, 48 fallecidos y 300 recuperados. No sólo es una cuestión de que los ciudadanos no han cumplido su parte de quedarse en casa, sino que la coordinación gubernamental ha sido nula. A pesar de ello, todavía es posible tomar medidas de coordinación hospitalaria, más allá de la represión inútil por parte de políticos que no tiene idea de qué es lo que deben hacer.

Ricardo Briceño publicaba el pasado 9 de julio en Noticaribe que la clínica del ISSSTE está trabajando a marchas forzadas para reconvertirse en Hospital COVID. Según las fuentes de Briceño “El hospital General y la clínica del ISSSTE se encuentran al 100 por ciento de su capacidad, el IMSS al 89 por ciento, el hospital Naval al 80 por ciento, el hospital militar al 70 y el Centro Oncológico al 53 por ciento”; continúa señalando que “la clínica del ISSSTE cuenta con 30 camas censables, las cuales  están divididas, entre las áreas de Ginecología y Obstetricia, Medicina Interna, Cirugía General y pediatría, y que en este momento cuenta con cinco ventiladores”.

El “Movimiento Humanista de Quintana Roo Ac” en una nota publicada el día de ayer en Facebook, señalaba “los gritos de desesperanza del personal de enfermería del área COVID” en el Hospital General, por el agotamiento y cansancio de los trabajadores de la salud, demandando que un único hospital concentrara la atención de los casos COVID: “es desesperante y delicado que seis enfermeros manejen a 14 pacientes de los cuales 6 están intubados”. Esa es una antigua demanda del sector salud en Chetumal. ¿En dónde se van a atender los enfermos con otras dolencias, si el hospital tiene una sección COVID y hay muchas posibilidades que los pacientes externos se contagien en un hospital mixto?

Reseñaba Patricia Vázquez, en la Jornada, que el director de la clínica del ISSSTE Emmamuel Ángel Gutiérrez García. presentó una denuncia frente a la fiscalía por la supuesta negligencia del doctor Jorge Canul en el fallecimiento de dos pacientes de COVID. Afirma la nota que el director ordenó a dos enfermeros inyectar a los enfermos, y que éstos se negaron, y que finalmente fue Canul el que cumplió la instrucción, y ahora está denunciado por el que presuntamente le dio la instrucción.

Este mismo director es el que está promoviendo que la Clínica del ISSSTE, sin las condiciones necesarias se convierta en un centro COVID.

Fuentes conocedoras señalan que el único interés del director es dejarse llevar por la idea de que va a recibir más recursos económicos para atender la contingencia. Sin embargo, la clínica no está lista. No hay sala de terapia intensiva; no hay aparato para realizar tomografías, ni monitores, ni otro tipo de insumos básicos para poder atender de forma adecuada a los pacientes.

El personal sanitario ha perdido la confianza en su director, y las instalaciones están viejas. De tal forma que hasta los tubos por los que tiene que pasar el oxígeno están obsoletas y no trabajan de forma adecuada. Por otra parte, no hay especialistas, ni de medicina interna ni de enfermería. Otra cosa diferente es lo que está sucediendo en el IMSS, en donde, la remodelación del área de emergencias, está permitiendo tener mejores condiciones para atender pacientes COVID (además de contar con equipos más o menos adecuados).

En la sociedad se está generalizando una sensación de ansiedad. No se quiere acudir a los hospitales y hay desconfianza. Todos nos echamos la culpa los unos a los otros de ser unos inconscientes; la verdad es que las medidas de distanciamiento social dieron un espacio de tiempo, para que las autoridades hicieran su chamba; pero que éstos no la han hecho. En países como El Salvador, Guatemala o Honduras, en dónde se decretó el cierre de la actividad económica desde la primera quincena de marzo, la economía no ha aguantado, y el nivel de contagios se ha acelerado de forma impresionante.

Debemos de vivir en esta situación complicada, y no tenemos de otra. Las autoridades deben hacer de forma eficiente su trabajo y garantizar con racionalidad que los hospitales estén en condiciones y que médicos y personal de enfermería tengan los insumos para trabajar con la máxima seguridad posible. 

Me informan que el gobierno de Quintana Roo está ocultando información, que la situación es mucho más seria de lo que se señala, y que los profesionales no están hablando porque en Chetumal todo el mundo se conoce y se tiene miedo a represalias. En otros países, han sido precisamente los médicos, los que frente a la incompetencia gubernamental han hablado claro y han informado a la sociedad. El saqueo de INVEST-H, que aprovechó la pandemia para enriquecer a políticos hondureños, en lugar de llevar los insumos a los hospitales se ha logrado controlar por la rebelión del personal sanitario.

El hospital oncológico se habilitó para enfrentar el COVID, sin embargo, únicamente tiene pacientes de fase intermedia y luego los derivan a morirse al Hospital General, al IMMS o al ISSSTE.

La idea es que deben concentrar los especialistas y los recursos en un sitio y enfrentar la pandemia con responsabilidad. Todavía se está a tiempo, pero cada vez más, tenemos la sensación que por su irresponsabilidad, sólo queda rezar -el que sepa- y esperar que nuestros cuerpos brinquen la enfermedad de forma poco traumática, mientras vemos como nosotros mismos, nuestros amigos, vecinos y familiares fallecen. Me cuentan que el sitio para tomar esta acción de concentrar los pacientes y atenderlos debería ser precisamente el hospital oncológico: los mismos que me platican son pesimistas sobre la capacidad y voluntad de cambiar el rumbo de un gobierno, que lo único que quiere es que acabe el periodo de su gestión lo antes posible. 

A estas alturas ¿quién asume la responsabilidad: el gobierno del estado, las fuerzas armadas, la federación, o el patrono de las causas perdidas? Nos va la vida en proponer soluciones inteligentes, y en obligar al gobierno a que haga las cosas lo mejor posible.

un comentario

  1. Porque no están sanitizando los taxis y las combis,porque el Sucha no exige eso muchos taxistas trabajan sin cubre bocas,pero eso si están aumentando las tarifas,y nadie hace nada para meter orden

Deje un comentario

uno × 3 =