¡La casta no le vino al galgo!

Uno por Uno

Ángel Ramírez
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Traición! Por lo menos a sus principios y a su propio Estado, es lo que hizo el Presidente de la Gran Comisión del Congreso de Quintana Roo, Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, al aprobar junto con sus “camaradas”, el nombramiento de la yucateca Aida Leticia León Canto, como titular del Órgano Interno de Control de la Fiscalía Estatal, ex funcionaria del Gobierno de Yucatán, con apenas dos meses de haber arribado a nuestra entidad.

Son muchos los quintanarroenses, nativos o avecindados, como un servidor, que no solo reprobaron, si no, además, nos sentimos indignados, por el nombramiento de León Canto, que apenas el mes de agosto, renunció a su cargo como Directora Jurídica del Congreso de Yucatán, porque muchas han sido las familias y personajes, que a lo largo de 43 años de la joven historia de Quintana Roo, defendieron la soberanía y libertad del territorio, ahora Estado de la Federación, para acceder a mejores condiciones de vida para ellos y sus descendientes.

Una de esas familias, es la Martínez Ross, que dio a Quintana Roo, el primer Gobernador Constitucional en la figura de Don Jesús y a uno de los legisladores más aguerridos y defensores del nativismo, como lo fue mi amigo, Abraham, entre otros grandes prospectos políticos, como Erick Paolo Martínez.

Una familia que ahora debe sentirse apenada, avergonzada, traicionada en su ideología, en su estirpe guerrera, por decir lo menos, de otro miembro de su clan, de Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, el sobrino panista e incómodo que traicionó los ideales nativistas de don Jesús Martínez Ross, de Abraham, que a pesar de tener sus orígenes en Honduras, defienden y defendieron el Estado con sudor y sangre; Un personaje “arribista” que antes de salir del Congreso, prefiere entregar las “naves”, el Estado, que le permitan jugosos convenios y amarres, para seguir en primera línea, sea como senador, o como diputado federal.

Eduardo Lorenzo Martínez Arcila, es hijo del difunto Lorenzo Martínez Ross, quién se instaló con su familia, en Cancún, en décadas pasadas, para trabajar en la industria restaurantera y de entretenimiento. Como lo leyó, Eduardo Martínez Arcila siempre vivió del amparo del gobierno y ciudadanos de Quintana Roo, a los que ahora rechaza, da la espalda, entrega sus fuentes de empleo, a gente de fuera, que no, no son mejores profesionales que los que, por nacimiento o vecindad nos partimos la “mandarina”, otros, arriesgan fortunas, apostando al terruño, desde aquí.

Si, Eduardo Martínez Arcila, es un Martínez Ross, su propio tío don Jesús, nuestro primer Gobernador Constitucional, entrevistado por Payo Obispo News en el recinto legislativo del boulevard bahía, el pasado domingo 8 de octubre, dijo estar en desacuerdo con él,  en lo referente exclusivamente, en avalar, muchos otros aseguran, cargar dados, para hacer recaer en Aida Leticia León Canto, la titularidad del Órgano Interno de Control de la Fiscalía Estatal; pero no habló más, porque el sí respeta y no traiciona su sangre, ni a su gente.

Con este tema, bien podríamos parafrasear la canción de Martín Urieta, en su estrofa de “Mujeres y Traiciones”, al que dejaríamos, “Favores y traiciones”; Pues otro quintanarroense, Emiliano Joaquín Oliva Alamilla, chetumaleño, familiar del Oficial Mayor de la actual administración y Presidente de la Asociación de Profesionistas de Quintana Roo, primero anunció para el 8 de octubre una marcha en contra de la decisión de los legisladores del Estado, por el otorgamiento inmerecido a la yucateca, que hay que señalar, ella no tiene la culpa de nada, más que no cumplir fielmente con los requisitos, para días después, desistir, es decir, Joaquín Oliva, primero regaña y amenaza al Congreso, y luego se retracta, anteponiendo la voluntad e interés popular, que ya le había hecho caso, seguramente, en los próximos días, le darán su consabido “hueso”, “tiempo al tiempo”.

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