Principales

La Diáspora Priista

Mis apuntes democráticos

Enrique Mora
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Aunque se pretenda minimizar, con expresiones fracasadas y ya utilizadas en el pasado como “se fue uno pero quedamos millones”, la renuncia de Eduardo Ovando Martínez a la militancia que por más de cuatro décadas tuvo en el Partido Revolucionario Institucional, significa la mayor pérdida para dicho Instituto Político después de la salida del actual Gobernador Carlos Joaquín.

Entre la clase política tradicional de Quintana Roo, existen dos tipos de personajes: los que se forjaron una imagen y presencia en el colectivo quintanarroense, producto del quehacer en el servicio público, es decir, cercanos al poder pero distantes del pueblo; y los que optaron por combinar labor partidista, servicio público y cargos de elección popular, lo que naturalmente se tradujo en un fuerte arraigo popular. Y Eduardo Ovando Martínez es de esos últimos.

redes sociales-celulares1Con determinadas excepciones, los jóvenes priistas hoy en día hacen «política” desde las redes sociales, redactan 140 caracteres en twitter, se toman una selfie y postean en Facebook; eso de colgar pendones, pintar bardas, limpiar parques, hacer labor comunitaria quedó en el pasado para ellos.

Y ese es, precisamente, el pasado de Eduardo Ovando, desde su juventud fue una persona inquieta, comenzó haciendo talacha partidista, ocupo prácticamente todos los cargos en el Comité Directivo Estatal en el PRI, diversas encomiendas en la Administración Publica, Diputado Local y Presidente del Congreso, Regidor y Presidente Municipal en el Municipio de Othón P. Blanco y llegó a convertirse en Senador por el Principio de Mayoría Relativa, el último, por cierto, de los políticos del sur en llegar a la cámara alta del Congreso de la Unión, hace ya más de 12 años.

Sin duda, Eduardo Ovando Martínez es más que una referencia histórica de la Política Quintanarroense, es un activo político vigente que el PRI lamentará haber dejado ir, precisamente porque tiene un liderazgo probado y arraigo entre la población; y hoy el pri, de lo que adolece es de la falta de liderazgo y arraigo.

Pero la diáspora no se agota con la salida de Eduardo Ovando del PRI, a ello, se le suma la desunión cada vez más evidente entre los mismos, apenas el fin de semana pasado, en una reunión celebrada en el Municipio de Felipe Carrillo Puerto, diversas figuras del PRI se pronunciaron por efectuar cambios en la dirigencia estatal priista.

Lo cierto es que, previo al inicio del proceso electoral federal, el PRI de Quintana Roo no las trae todas consigo: hay inconformidades, hay renuncias, y también hay priistas que, sin renunciar a su militancia, sin expresar ninguna inconformidad, permanecen al margen de su partido. Así de claro está el obscuro presente del PRI.

5 comentarios

  1. se va un viejo del sistema que tanto mal le ha hecho a México, no es un estadista, simplemente es una persona que aprovecho para su familia y el, beneficios.
    no para el pueblo de quintana roo, menos de Chetumal

  2. NO HAY RECUERDO NI NADA TANGIBLE,DE LO BUENO POCO O MUCHO HAYA HECHO ESTE SEÑOR EN EL ESTADO NI EN LA CAPITAL¡¡¡NO EXISTE BENEFICIO ALGUNO,SALVO PARA EL MISMO QUE SE ENRIQUEZIO

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