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La disputa por Quintana Roo

CDMX, 27 octubre
(Federico Berrueto/SDP Noticias)

La elección de gobernador de Quintana Roo abre un espacio de singular interés. El tema no remite a la natural competencia entre los partidos, especialmente, la contienda entre la alianza opositora del PRI, PAN y PRD y la coalición gobernante integrada por el Regeneración Nacional, PVEM y PT.

Quintana Roo ha vivido un fuerte deterioro a partir de los efectos de la pandemia sobre la industria turística y el embate del crimen organizado asociado al narcotráfico y a la trata de personas. A pesar de ser una de las entidades más favorecidas por el programa de obra de infraestructura del Gobierno federal -Tren Maya y Aeropuerto Internacional en Tulum-, la situación presenta una realidad muy lejos de la expectativa de propios, visitantes e inversionistas.

En el orden político es destacable que el gobernador Carlos Joaquín, de antecedentes priistas y gobernador con la postulación de una alianza PAN y PRD, no ha perfilado candidato y es de los mandatarios que mayor distancia presenta de los partidos que le hicieron llegar a la responsabilidad.

Los resultados de las elecciones pasadas indican la ventaja clara de la coalición Morena, PVEM y PT, y anticipan, en opinión de muchos y de los estudios preliminares de intención de voto, posibilidades de triunfo, independientemente del candidato o candidata. Los prospectos con mayores posibilidades son Rafael Marín Mollinedo, responsable del Corredor Transístmico; Mara Lezama, presidenta municipal de Cancún, y Maribel Villegas Canché, senadora. Cada uno suma virtudes, fortalezas y debilidades.

Gobernar Cancún presenta una aparente ventaja para Mara Lezama: mayor visibilidad, relación con los intereses de empresarios e inversionistas y una base política del municipio con mayor población de la entidad. Sin embargo, el problema es la corrupción y los vínculos que se van filtrando con grupos de interés y hasta del crimen organizado. Mara Lezama ha sido cuestionada también por una vida muy ajena al estándar de austeridad del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Y se deben sumar su identidad partidista con el PVEM y su estrecha relación con Jorge Emilio González, el ex ‘niño verde’.

A Maribel Villegas, por su parte, se le ha presentado no propiamente como una militante del Morena, sino como una activista con vínculos hacia todos lados, incluyendo los ex gobernadores priistas. En su haber cuenta con el apoyo decidido de Ricardo Monreal, a grado tal que fue su carta fuerte para presidir el Senado, antes de que el presidente López Obrador promoviera a la ministra Olga Sánchez Cordero al salir de la Secretaría de Gobernación.

En el entorno morenista ha crecido la convicción de que Rafael Marín será el candidato. Tiene a su favor la cercanía con el presidente y el cuidado con el que se ha conducido en este proceso. Su ascendiente con los alcaldes y la estructura del Morena es su fortaleza. Su debilidad reside en la delicada encomienda bajo su responsabilidad, des poca visibilidad pública, aunque también se le ve como el candidato que no tiene otro compromiso que el del presidente López Obrador y, por lo mismo, con capacidad para sumar y dar espacios a los diversos grupos, que no es el caso de las otras dos opciones.

La decisión es crucial y habrá de resolverse a partir del futurismo para 2024. El presidente desde ahora señala que en la coalición para la elección presidencial no estará el PVEM, que podría postular al canciller Marcelo Ebrard, esto afecta a Mara Lezama, además de las imputaciones que se le hacen en cuanto a la falta de probidad en su gobierno. Algo semejante ocurre con la senadora Villegas por su identidad con Ricardo Monreal, a quien desde ahora no pocos lo ven como candidato de Movimiento Ciudadano o del Partido del Trabajo.

Presentar la candidatura de Rafael Marín permitiría al presidente, desde ahora, poner en claro las coordenadas de la sucesión presidencial. Si el PVEM insistiera en postular por su cuenta a Mara Lezama, sería premonitorio del 2024. Ricardo Monreal, por su parte, tendría que apoyar la decisión de su partido y disciplinar a la senadora Villegas.

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