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La nueva “morena” Cristina Torres sabe estar con el equipo ganador

Cristina Torres Gómez es maestra especializada en supervivencia política, porque sabe estar en el ejército vencedor y ha logrado colocarse en el primer círculo del poder en forma consecutiva, saltando del gobierno de Carlos Joaquín González al de Mara Lezama Espinosa con un cambio de casaca muy veloz y hasta incongruente.

Antes ella hizo su luchita para participar en el gobierno de Roberto Borge Angulo, objetivo logrado antes al participar con otro gobernador priista: Joaquín Hendricks Díaz, quien la nombró gerente de la Desarrolladora de la Riviera Maya, encargada de regularizar los terrenos de la colonia Luis Donaldo Colosio en Playa del Carmen.

Presentada como destacada posición de Morena, Cristina Torres ha sido admitida de dientes para afuera por la tribu fundacional del partido del Presidente Andrés Manuel por su origen priista y su fresco pasado como alfil de Carlos Joaquín, quien invitado por el amo de la Patria aguarda su pase de abordar para caer directito en la embajada canadiense.

Hoy Cristina es una Secretaria de Gobierno muy activa que estrenó la silla desactivando un bloqueo carretero de ejidatarios en el tramo Chetumal-Escárcega, provocado por la desidia del gobierno federal que por más de doce años se ha negado a indemnizar a más de tres mil ejidatarios de cinco comunidades sureñas.

Ella puede tener mayor margen de maniobra por la eliminación de la sombra de un Jefe del Gabinete como lo fue Juan de la Luz Enríquez Kanfachi, quien maniató al anterior Secretario de Gobierno: Arturo Contreras Castillo.

Pero la Secretaria de Gobierno ha copiado el manual de procedimientos de su exjefe Carlos Joaquín, quien al desertar del PRI aceptó ser candidato externo del PRD y el PAN a la gubernatura, manteniendo su soltería partidista que le permitió saltar a bordo de la Cuarta Transformación sin tener que dar tanta explicación a las abandonadas.

Esa soltería partidista de Cristina incomoda a los morenos porque sienten que la protagónica Secretaria de Gobierno se está haciendo pasar como uno de los suyos sin estar afiliada al partido guinda, además de haberlos enfrentado en las urnas apenas en 2018.

Este es el paso reciente de Cristina:

Carlos Joaquín la envió como candidata externa del PAN y PRD a la presidencia municipal de Playa del Carmen en el gran choque de 2016, cuando la candidata joaquinista derrotó al repentino candidato priista Filiberto Martínez Méndez, quien tuvo un error de cálculo al desertar del equipo de Carlos Joaquín para aceptar la oferta de Beto Borge.

Cristina persiguió la reelección en 2018 y enfrentó a la candidata de Morena y aliados: Laura Beristain Navarrete, quien aprovechó el efecto de la candidatura presidencial de Andrés Manuel para demoler el sueño reeleccionista de Cristina, quien pese a todo fue una rival complicadísima, difícil de roer.

En esa elección Cristina tuvo que votar por el candidato panista Ricardo Anaya Cortés, o por el gladiador priista José Antonio Meade Kuribreña, pero jamás por Andrés Manuel, al igual que Carlos Joaquín y todos los del Verde Ecologista, aliados del PRI en aquel combate en las alturas.

Cristina fue diputada plurinominal del PAN a partir de 2019 y rompe con Carlos Joaquín en el ocaso de su mandato porque el hermano del exgobernador priista Pedro Joaquín Coldwell le impidió ir por la revancha a la alcaldía de Solidaridad. El próximo embajador había decidido que la candidata sería la diputada Lili Campos Miranda. Entonces ella sorprende al inscribirse en el proceso interno de Morena, como tantos de fuerzas partidistas de diverso origen, como el ex priista y borgista chetumaleño Raymundo King de la Rosa.

Y acertó, porque bien dicen que “no hay mal que por bien no venga”.

ONDA TROPICAL

Los diputados locales ya armaron el tinglado de las comparecencias de colaboradores de la gobernadora Mara Lezama para la glosa del último informe de Carlos Joaquín, un contrasentido porque los nuevos explicarán lo hecho, deshecho o que dejaron de hacer funcionarios joaquinistas que deben tener pie y medio en el Cereso de Chetumal, como Antonio López Pinzón, extitular de la Comisión para la Juventud y el Deporte.

Los funcionarios relevistas tendrán que limpiar el cochinero de Alejandra Aguirre Crespo en Salud, o de William Conrado Alarcón en Obras Públicas. Pero vaya que sudarán la gota gorda para minimizar el saqueo y los actos de corrupción consentidos por el anterior Contralor Rafael del Pozo Dergal, cuyo puritano desempeño prometido al inicio del gobierno de Carlos Joaquín se fue al pozo, permitiendo el gozo de la camarilla que se sabe intocable.

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