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La silla embrujada de Chetumal

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Novedades Chetumal
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Contados alcaldes capitalinos han reanudado el vuelo a la conquista de otras posiciones políticas dignas de mención, una vez concluida su desgastante encomienda. Quizá la silla ubicada en la avenida Alvaro Obregón esté embrujada y tenga que ser purificada en Catemaco, porque ha sido el hasta nunca de un puñado de presidentes municipales con carreras prometedoras y toneladas de experiencia.

Piensen en el ser más impopular, el que sea. Cuando es convertido en candidato del PRI a la alcaldía sureña gana la contienda con extrema facilidad. Ganar nunca ha sido problema para los candidatos de la aplanadora, pero sus problemas se van recrudeciendo sobre la marcha, hasta ser degradados como acuarela bajo la tormenta.

morcillo y carlos mario212Carlos Mario Villanueva Tenorio fue un fraude como político, y despilfarró el poderío de un apellido encumbrado por su padre, el ex gobernador Mario Villanueva Madrid, quien no logró transmitirle a su retoño los secretos de ese oficio que ha sido el origen de fortunas contadas visionariamente en Las Mil y una Noches.

¿Qué queda a estas alturas de Carlos Mario? Porque este cachorro hizo soñar a cientos de chetumaleños, sedientos de un liderazgo desafiante y confiable que no pudo representar Marito.

Su antecesor Andrés Ruiz Morcillo fue consumido por el fango de negocios de sanguijuela, como el fraude de las lámparas de Leds que desangró las finanzas municipales hasta que el alcalde Eduardo Espinosa Abuxapqui dijo basta, frenando la entrega de millones a una empresa roedoramente voraz.

La maldición alcanzó a Cora Amalia Castilla Madrid, quien en una maniobra desesperada intentó ser candidata del PRI a la diputación federal, siendo humillada en un examen del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (Icadep) sabiamente respondido por Arlet Mólgora Glover, cuyo 10 asombró a los pesos completos del Tricolor a nivel nacional, comenzando por su dirigente nacional Manlio Fabio Beltrones.

Qué decir del interino Moisés Pacheco Briceño, sembrado en esa posición por su compadre gobernador Joaquín Hendricks Díaz a la salida de Eduardo Ovando Martínez –se lanzó como candidato triunfante al Senado en 2000–  y que como candidato a la diputación local en 2005 fue humillado. Este relato continúa.

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