Principales

Los 254 millones de la megaescultura

alertarojanew1

.

.

.

Novedades Chetumal
.

Como tantos chetumaleños molestos por el colapso de su capital, comparto la irritación que predomina en muchos sectores que dieron a los priistas una patada donde más les duele: en las urnas, donde arrasaron Carlos Joaquín González y Luis Torres Llanes como candidatos a la gubernatura y alcaldía de Othón P. Blanco.

Tan sólo expondré el tema de la obra visible porque este bloque genera unanimidades, sin que haya sido una de las causas principales de la caída del PRI, porque acumularon expedientes que los fueron condenando a unas vacaciones que pueden prolongarse por muchos, muchos años.

Los dos niveles de gobierno se han especializado en hacer obras a precios inflados y con calidad infame, dejando en el abandono infraestructura que ha definido la personalidad de nuestro Chetumal y rescatando chatarra, como la megaescultura de la bahía de Chetumal.

????????????????????????????????????

Esta obra es un costoso error que no ha sido desactivado desde que el gobernador chetumaleño Joaquín Hendricks (1999-2005) apadrinó el proyecto del escultor chihuahuense Sebastián, destinando los primeros 120 millones a esa cosa que ofende la belleza de nuestro Mar Caribe.

Y si el gobernador Félix González Canto destinó tan sólo 34 millones a regañadientes, otros 100 millones de pesos fueron destinados por el gobernador Roberto Borge para convertir las entrañas pestilentes de la megaescultura en el Museo Cuna del Mestizaje.

Son 254 millones los aportados por tres gobernantes priistas en fila, y esta suma ronda los 280 millones estimados en el proyecto original, con la participación de empresarios supremos que obviamente se negaron a participar.

Estos 280 millones -según Marciano Medina Martínez, presidente del Comité Pro Desarrollo de la Megaescultura– eran necesarios para concluir la obra arquitectónica de 67 metros de altura, construyendo además un museo, planetario, acuario, restaurante-mirador, sala de fiestas, área comercial y de exposiciones, contando también con tres elevadores.

Un sendero conecta el bulevar con el islote artificial donde reposa esta megaescultura que desde 2003 ha succionado 254 millones, una cantidad excesiva para una obra que no ha aportado un solo beneficio a nuestra capital, a menos que el desprecio generalizado cuente como proeza política.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

cinco + doce =

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba