Los 45 abriles de un lastimadísimo Quintana Roo

En vísperas del festejo por los 45 años de Quintana Roo como estado, el acontecimiento nos sorprende en las peores condiciones posibles, inimaginables aquel 8 de octubre de 1974. Entonces el PRI disfrutaba el monopolio de la política y suyas eran las selvas, mares, minas y cielos del poder. Inventar a la oposición era tarea de titanes.

Cuando Quintana Roo nació, el presidente Luis Echeverría Álvarez –nuestro padre del que nos avergonzamos– estaba en el declive de su faraónico mandato y la postulación del chetumaleño Jesús Martínez Ross como candidato del PRI a la gubernatura fue en 1975 una declaración anticipada de triunfo, por la falta de retador.

Para Pedro Joaquín Coldwell, Miguel Borge Martín y Mario Villanueva Madrid ganar la gubernatura fue un juego de chiquitines y el dedazo presidencial era el duelo de máxima tensión. Para la historia la definición cardiaca entre los senadores Joaquín González Castro y Mario Villanueva, elegido en Los Pinos por el Presidente Carlos Salinas.

Otros protagonistas hoy dominan en estos tiempos y muchos son priistas de origen que participan en partidos como Morena y Movimiento Ciudadano, pero fue el gobernador Roberto Borge Angulo quien precipitó el terremoto de la historia al cerrarle todas las puertas a Carlos Joaquín González para participar en el proceso interno del PRI para seleccionar candidato a la silla grande.

Carlos Joaquín quería hacer valer su derecho a participar, siendo subsecretario de Innovación y Desarrollo Turístico en la Sectur, con el Presidente Enrique Peña Nieto. Al hijo de Don Nassim Joaquín Ibarra no le quedó más opción que ser candidato externo del PAN y PRD, acumulando vigor electoral por el desprecio a Beto Borge, carga que hundió al candidato priista Mauricio Góngora Escalante, gallo del ex gobernador Félix González Canto.

El reloj político fue precipitado por el gobernador Beto Borge en 2016, y a los priistas les debe reconfortar o arder que uno de los suyos ocupe la gubernatura, manteniendo relación fraterna con priistas como Filiberto Martínez Méndez –ex alcalde de Playa del Carmen– y el diputado local Carlos Hernández Blanco, ex dirigente estatal del PRI y ex alcalde de Cozumel.

Y si en lo político el viraje es de 180 grados, otros males predominan muy hirientes:

La violencia sangrienta nos ha castigado de sur a norte, obligando a Carlos Joaquín González a concentrar el esfuerzo en el capítulo de la seguridad y la justicia, enfrentando inminentes recortes financieros del gobierno federal para 2020.

Las ejecuciones con su cifra macabra nos sorprenden hora por hora sin que la fórmula entregue resultados alentadores. El forastero Jesús Alberto Capella –titular de Seguridad Pública– sigue entregando malas cuentas y al Fiscal General Óscar Montes de Oca Rosales –otro “importado”– se le acumulan los expedientes muy complicados.

Mañana un Congreso diferente conmemorará la fecha histórica, con el PRI apartado de las posiciones de poder pero con sus figuras siempre presentes en primera fila, picoteadas por los cuervos de la insoportable nostalgia.

un comentario

  1. POCO O NADA QUE CELEBRAR,LA ORGULLOSA CAPITAL DEL ESTADO SIN AUTOBUSES URBANOS,CON AMAS DE CASA Y NIÑOS DE KINDER Y PRIMARIA VIAJANDO COLGADOS DE COMBIS SATURADAS,PUEBLO POBRE PERO EX-GOBERNADORES MUY RICOS,QUE VIVEN EN LA OPULENCIA..ALEJADOS EN CUERPO Y ALMA DEL PUEBLO Y DE SUS NECESIDADES,RECUERDAN LA FOTO DE FELIX VESTIDO DE JEQUE ARABE…JUNTO CON HENDRIKS Y BORGE CAVARON LA TUMBA,DE DONDE NO RESUCITARA,EL ANTES AIROSO PRI,QUE POR PURA CASUALIDAD SON LAS MISMAS LETRAS QUE R.I.P.(REQUIESCAT IN PACE)

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