Los cachorros de Pedro Joaquín y Mario Villanueva

Fuera de la órbita poderosa de Morena en el Caribe, quedan en el Coliseo contados gladiadores capaces de desafiar a los discípulos del presidente electo Andrés Manuel López Obrador en las nada lejanas batallas electorales de 2019 –estarán en juego las 25 fichas del Congreso local – y 2022, cuando sea disputado el trono de Júpiter que ocupa Carlos Joaquín González por el defecto Beto Borge.

Pedro Joaquín Delbouis (Cozumel) y Carlos Mario Villanueva Tenorio (Chetumal) tienen un peso político aportado por sus padres ex gobernadores con casaca priista: Pedro Joaquín Coldwell y Mario Ernesto Villanueva Madrid, ya devuelto a su amada y añorada capital.

Ambos ex mandatarios colosos disfrutan envidiables niveles de popularidad y son por mucho personajes con un liderazgo inagotable, pero con destinos opuestos fuera de la silla embrujada que desnuda el carácter de sus adulados y embriagados ocupantes.

Primerizo en la arena electoral, el sobrino del gobernador Carlos Joaquín González ofrendó al PRI el triunfo más sonado en los comicios del primero de julio, derrotando a la odiosa y vulgar panista Perla Tun Pech –insoportable incluso para muchos en su partido–, quien perseguía la relección como alcaldesa de Cozumel, sabiamente negada por su pueblo.

El hijo de Pedro Joaquín renunció a la relajante presidencia de la Fundación de Parques y Museos de la isla golondrina para colocarse los guantes tricolores y defender un apellido habituado a las grandes victorias, pero que no ha sido ajeno al ardor de la derrota. En septiembre de 1998 el gobernador Mario Villanueva atacó con destreza de cobra para derrumbar a Addy Joaquín Coldwell en la elección interna del PRI; el vencedor fue Joaquín Hendricks Díaz porque así lo quiso Villanueva.

El Junior de la cuna de gobernadores está muy verde para intentar competir por el cinturón que dejará vacante su tío; en su contra tiene el acentuado desprestigio y pobreza financiera de su partido y el poder endemoniado de tres o cuatro gladiadores de Morena convencidos de que 2022 será un encuentro interescuadras. Pero además a Pedro Joaquín hijo le falta roce pueblerino.

Carlos Mario hace su luchita en la capital

En la capital chetumaleña Carlos Mario Villanueva –colmilludo diputado del Partido Encuentro Social– ha acumulado experiencia y partirá con mejores armas para lo que se avecine. El cachorro estuvo a un paso de ser candidato del PES a la alcaldía, pero abandonó la competencia y de última hora el gallo fue el curtido Manuel Valencia Cardín, triturado por el efecto AMLO.

A Carlos Mario le favorece la escandalosa caída de casi todos los competidores de Chetumal, incluyendo al ex alcalde Luis Torres Llanes y a la priista Cora Amalia Castilla Madrid, noqueados por la morena Patricia Palma Olvera en el choque por la diputación federal influido del todo por AMLO.

El hijo de Mario Villanueva fue diputado local y alcalde capitalino con la playera del PRI, partido que abandonó en buena hora para ingresar al bacteriano PES. Aún repercute su contundente intervención en el segundo informe del gobernador Carlos Joaquín, quien por cierto no ha enviado señales de inminentes cambios en su equipo de colaboradores.

4 comentarios

  1. Ambos llegaron colgados del apellido de sus familiares respectivos y con la compra de voluntades. Pero aun asi les queda grande semejante responsabilidad, que les ha conferido el pueblo y para muestra un botón, como sucedió con Carlos Mario.

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