Los contrastes de la “maestra” Rocío Moreno, la funcionaria más influyente y cobijada del gabinete

AL MARGEN

Rubén Vizcaíno A.

La “Maestra” Rocío Moreno Mendoza es la funcionaria programada para comparecer hoy ante la XVI Legislatura del Estado. Encargada del despacho de la Secretaría de Desarrollo Social, por estar impedida de ser formalizada en el cargo al no cumplir con el requisito mínimo de vecindad en la entidad, es –sin duda alguna– la más cercana en el afecto y la confianza del gobernador Carlos Joaquín González.

Ella lo sabe, lo presume y lo disfruta.  Mujer de contrastes, que pasa sin ruborizarse del análisis descarnado de la realidad que enfrenta el estado a la frivolidad absoluta, la soberbia y muy posiblemente el nepotismo. Solapada desde el Olimpo gubernamental.

Cuatro o cinco días antes del tercer informe de Carlos Joaquín, la “maestra” pronunció un memorable discurso en el marco de un foro sobre prevención y seguridad pública celebrado en Cancún. En  representación de Carlos Joaquín, Moreno Mendoza disertó sobre los datos duros que reproduje en una columna a la que titulé “El Contrainforme”.

En dicho evento, la “maestra” dijo, entre otras cosas que: Quintana Roo se enfrenta al “monstruo   de mil cabezas”, con los índices de seguridad “cambiando de verde a rojo”, con la pobreza aumentando a pesar de que Quintana Roo lleva muchos meses ocupando el primer lugar en generación de empleo, pero se trata de empleos temporales, que no generan acceso a la seguridad social, ocupando, también, el primer lugar en intento de suicidios, y el cuarto a nivel mundial en trata de personas y pornografía infantil.

Añadió que la migración creciente, que en el caso de Playa del Carmen fue del 30 por ciento el año anterior, mayoritariamente compuesta de jóvenes, pero de jóvenes pobres, que vienen en busca de las oportunidades que no encontraron en su lugar de origen, lo que genera que más del 70 por ciento de la población del norte del estado viva en asentamientos irregulares. El diagnóstico es brutal, descarnado.   

Rocío Moreno admitió que decidió cambiar el guion, en el que se esperaba una relatoría de los tres días del Foro. Ignoro que la motivó a ese cambio, pero agradezco el recuento de la realidad aberrante que vive la entidad. Reconozco que no solo me sorprendió, no. También me dejó en claro que si la “maestra” lo sabe, su jefe, el gobernador debe saberlo también.

No son mentiras. Sin necesidad de mencionar el baño de sangre que afecta al estado, sin detallar los más de 200 cadáveres de víctimas de la violencia hacinados sin ser identificados en el SEMEFO, ni los cobros por derecho de piso, ni secuestros y extorsiones, Rocío Moreno hurga en la llaga de esa realidad que su jefe y demás funcionarios intentan ocultar.

Detalla la funcionaria que los avecindados pobres que trae la migración, no solo llegan en búsqueda de oportunidades, sino que se casan “o al menos se reproducen”, lo que genera otro problema: el crecimiento poblacional, que a su vez provoca la existencia de los denominados “niños de la llave”, hijos de parejas que tienen dos trabajos y sin tiempo para atenderlos, por lo que “con la llave de su casa colgada al cuello” pasan mucho tiempo en la calle, expuestos a ser víctimas de la delincuencia organizada.

Ya encarrerada, Rocío Moreno Mendoza expuso, como colofón implacable, que muchos funcionarios y ciudadanos “con buena intención”, tratan de enfrentar los problemas, pero fragmentados, sin el orden y el encadenamiento para tener éxito.

 Esa es la faceta de Rocío Moreno que considero, sin “mala leche”, ni asomo de burla, más que positiva. Pero la otra cara de la moneda me sigue indignando. La soberbia que la acompaña se ilustra, no solo por su terquedad al no acreditar la maestría que presume. No aparece, ni en su curriculum vitae, ni en la dirección de profesiones el número de la cédula profesional del grado que dice tener.

La mancha de la duda se incrementa con el reciente nombramiento de una sub secretaria, originaria como Rocío Moreno de Puebla y “curiosamente” del mismo apellido: Moreno. Ignoro si las versiones de que se llaman una a otra “prima” tienen sustento, pero creo que es algo que debe investigar la Contraloría, dejando de lado la otra violación evidente a la ley: la falta de vecindad que establece la Constitución para ese cargo.

A estos ejemplos de soberbia y desprecio a la ley, se debe sumar la igualmente palpable falta de compromiso para quien no solo no dudó en designarla para el cargo, reservado en la Constitución para quintanarroenses por nacimiento o por arraigo, sino que además la respalda, contra viento y marea, sin reparar en la factura política que esto le genera.

Hay, lamentablemente, más datos negativos. Pero basta por hoy. Solo resta esperar a que la comparecencia se lleve a cabo, o a constatar que los mandatos constitucionales no aplican para la “maestra”.

2 comentarios

  1. De seguro carlos joaquin se la anda comiendo asi como se come a la directora administrativa de la sefiplan zoreida castro garcia, ella viene de plya del carmen vive aca en chetimal de martes a viernes en andara y el mismo viernes se va a playa con viaticos llevando escolta y chofer y sus lame uñas de celso y yair todos con gastos pagados viaticos

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